Sobre el apego
Para comenzar me gustaría comentar que el propósito de esta publicación no es recriminar a las generaciones que nos criaron en el pasado, quienes seguramente hicieron lo que pudieron con las oportunidades a su disposición. Comparto esta información con el único propósito de poner al alcance de quién pueda aprovechar la información sobre el tema, para orientar su “rol” o el de alguna persona cercana, en el desarrollo de las infancias; y/o, atender las necesidades personales que pudiera identificar con él.
La información no es conclusiva y como lo he mencionado en otras publicaciones depende de las características particulares de cada situación. Las imágenes que incluye el post fueron creadas con inteligencia artificial, o se encuentran disponibles para uso público en la red; se limitan a ejemplificar la información que te comparto y en ningún momento hacen referencia a algún rasgo en específico. Si tienes alguna aportación sobre el tema me gustaría leerte en la sección de comentarios; también puedes contactarme en privado a través de las diferentes redes de este proyecto.
Yo no supe del fenómeno hasta concluir mi formación académica, y fue por comentarios entre pláticas con mis compañeras universitarias que escuché de él por primera vez. Ha sido por las lecturas que he realizado para los videos anteriores que lo he considerado fundamental en el desarrollo humano y que quise compartir ahora, con el pretexto del día del “amor y la amistad” el mes pasado en México.
El estudio del “apego humano” se ha integrado gracias a observaciones en distintas áreas del conocimiento conductual como la etología, la psicología evolutiva, del desarrollo y comparada; con investigaciones como las de Konrad Lorenz y Harry Harlow, que menciono en el vídeo sobre “animales y psicología” de la serie sobre biofilia, quienes al trabajar con distintas especies de aves y primates, notaron los efectos de la presencia y ausencia materna sobre el bienestar y desarrollo de las crías, integrando conceptos como la “Impronta” para estudiar algunos fenómenos relacionados con el apego.
Por un lado Konrad Lorenz, contribuyó con algunas explicaciones sobre cómo se establece la impronta, al observar el fenómeno en gansos; mientras qué Harry Harlow, descubrió la necesidad vital del contacto para el desarrollo favorable durante las primeras etapas de vida en algunas especies de mamíferos.
La impronta se ha definido de diferentes maneras, sin embargo, al conceptualizarla, debe considerarse la fijación rápida y permanente del ser vivo con algún elemento de su entorno, generalmente la madre, que depende de un momento o etapa crítica en el que la interacción de algún otro ser vivo o elemento del entorno podría provocar su interrupción o alteración perjudicial para el desarrollo de la cría, desde biológica hasta adaptativa, en las diferentes dimensiones de su desarrollo como social o afectivo. En algunos casos, durante este fenómeno se recibe la información necesaria para comportarse ante algunas situaciones.
Biológicamente, la impronta sucede por la activación del sistema nervioso ante estímulos determinados del ambiente, principalmente de la relación con la madre que va estableciendo las pautas de activación neurofisiológica que se almacenan en los diferentes tipos de memoria para recurrir a ellas en el futuro. Existen diferentes tipos de impronta y sus características dependen de la especie a la que pertenezca el organismo (BM editores, 2019).
La impronta auditiva, por ejemplo, depende del sentido del oído para establecer el vínculo y consolidar aprendizajes a través de los sonidos que comúnmente emiten la madre o el padre, como en el caso de los pingüinos que reconocen a sus crías entre las de otros, a través de sus sonidos,
La impronta olfativa se establece a través del olfato y es característica de especies como los cánidos qué, según la especie, dependen de elementos como el olor del líquido amniótico durante el parto para establecer un vínculo con sus cachorros.
La impronta visual se establece en diferentes especies que dependen de la observación de estímulos para seguirles, como en algunas especies de aves y mamíferos domesticados que establecen vínculos a través del seguimiento visual para obtener sustento emocional, nutricional y protección.
La impronta táctil depende de estímulos sensoriales como la presión o la termorrecepción y es común observarla en la especie humana y otros mamíferos, que reconocen algunas partes del cuerpo materno para obtener diferentes cuidados como el alimento.
Dependiendo del tipo de impronta se establecerán diferentes sitios de activación y modificación cerebral tanto en las madres como en las crías; en algunos casos la presencia de las crías genera enriquecimiento y flexibilidad cognitiva de las madres.
El núcleo Accumbens y sistemas neurofisiológicos como el límbico; los de motivación y recompensa también están involucrados, favoreciendo o dificultando la interacción social a través del intercambio y producción de neurotransmisores como la oxitocina, el ácido glutámico y la dopamina (BM editores, 2019).
El apego como teoría de la conducta se considera un sistema motivacional entre varios, que interviene en nuestras relaciones sociales, correlacionado con otros sistemas también de adquisición innata, como los que regulan nuestras interacciones competitivas, cooperativas, sexuales y de cuidado, fundamentados en la evolución biológica de formas de interacción como la dominancia, sumisión, formación de parejas y cooperación, que también presentan conexiones neuronales preestablecidas por la genética; que se fortalecen ante la repetición de experiencias mediada por la memoria, y que pueden observarse a través de conductas como el llanto, la sonrisa, la solicitud de contacto; posturas agresivas o de sumisión; conductas de cortejo o cooperativas como la búsqueda de metas en común. (Gilbert et. al en Persano 2018)
En lo que respecta a la conducta humana, el apego ha sido estudiado desde diferentes perspectivas como la corriente psicodinámica con sus fundamentos psicoanalíticos y la corriente cognitivo - conductual con sus bases conductistas; en las que la búsqueda de contacto y cercanía afectiva se consideran una clave para distinguir el apego de otros fenómenos como la vinculación social (Pares et. al en Persano 2018). El apego humano puede definirse como una tendencia a establecer lazos emocionales íntimos con individuos determinados; como un componente básico de nuestra naturaleza, presente desde la etapa embrionaria hasta el término de nuestro ciclo vital. Es el vínculo que nos une a una u otra persona específica, claramente preferida y diferenciada porque se percibe como más fuerte, apta, hábil o protectora; que surge como una respuesta que incrementa la probabilidad de supervivencia. Como teoría tiene relevancia por la influencia del fenómeno en la constitución mental infantil y el desarrollo de aspectos como la personalidad, emocionalidad y características particulares de socialización. A partir de los primeros vínculos con las figuras de apego vamos acumulando experiencias de socialización que configuran nuestros modelos operativos internos, es decir esquemas cognitivo - emocionales, expectativas y atribuciones de significado que se activan automáticamente y configuran patrones de relación con los demás; estos modelos reflejan el predominio de una autoimagen positiva o negativa y de la valoración que hacemos sobre otras personas (Bowlby, 1988; Marrone, 2008; Melero & Cantero, 2008; Soares & Dias, 2007 en Lucena et. al 2015)
Fue gracias a investigaciones como las de Harry Harlow que se determinó que las y los bebés nacen con un conjunto de conductas predispuestas a través de las que garantizan la cercanía, confort y atención materna, paterna o de la persona responsable de su cuidado.
René Spitz realizó observaciones directas sobre las consecuencias de la separación de los bebés de sus madres o cuidadores a causa de la hospitalización por enfermedad; James Robertson y Joyce Robertson estudiaron los efectos de la separación materno/infantil prolongada por diversas causas cotidianas, a través de la observación de registros fílmicos. Sus observaciones derivaron en conocimientos como las consecuencias fatales de la deprivación emocional infantil prolongada.
Finalmente Mary Ainswort y Jhon Bowlby definieron el fenómeno como el “vínculo emocional que se establece entre el niño o la niña y uno o más cuidadores por los que muestra preferencia, con los que se siente seguro o segura y receptiva a las manifestaciones de afecto; de los que teme separarse” (Ainsworth y Bowlby 1991 en Lucena et. al 2015) determinando una secuencia de fases conductuales ante la desaparición de la figura de apego, a través de observaciones directas durante técnicas como la “situación del extraño” que consistía en observar las reacciones infantiles tras la salida de la madre de una habitación, alternando su presencia y ausencia con la aparición de una persona extraña para la niña o el niño (Persano, 2018). Las fases conductuales ante la separación de la persona con la que las niñas y los niños establecen el apego incluye:
Protesta por ansiedad ante la ausencia
Desesperación relacionada con el proceso de duelo y pérdida
Negación de la necesidad o desapego, como proceso defensivo, que da lugar a la depresión y que sólo puede ser superada cuando el nivel de desarrollo de las y los infantes les permite funcionar de forma autónoma.
Estas fases se atribuyen principalmente a especies neoténicas como la humana pudiendo no presentarse en conjunto cuando la ruptura se atribuye a condiciones adversas como carencias económicas, desigualdad de oportunidades, deficiencias educativas, maltrato infantil, entre otras, que enfrentan a las y los menores a una serie de privaciones que dejan secuelas en dimensiones físicas, sociales y psicológicas que se verán reflejadas en el futuro. P. ej. el desarrollo de trastornos como la enuresis, conductas regresivas, trastornos de ansiedad, trastornos afectivos, trauma, trastorno por déficit de atención (TDA - TDAH), trastornos psicóticos, autismo, estancamiento del crecimiento físico a causa de las adversidades psicosociales y trastornos o dificultades en el desarrollo cognitivo reflejado en el rendimiento escolar. El apego también puede considerarse un recurso etológico que determina las capacidades de resiliencia individuales ante la adversidad (Calle, 2012).
Según las observaciones, el apego se activa principalmente ante situaciones que son percibidas como una amenaza ante la que las y los menores buscarán la proximidad con sus figuras de apego, lo que les permite desarrollar sentimientos de seguridad y una base sólida de confianza. Una niña o niño con apego seguro, explorará los ambientes con mayor curiosidad y libertad; situación que se presenta principalmente cuando la crianza ha sido realizada por la madre.
En cuanto al desarrollo de la personalidad (vincular con el video sobre personalidad y sus trastornos), contar con una figura de apego significativa que brinde atención oportunamente a las necesidades infantiles permitirá, con el avance del desarrollo, espaciar las atenciones hasta que la confianza de la niña o el niño sea suficientemente sólida para saber qué cuando sus habilidades no sean suficientes para atender la necesidad en curso, habrá alguien disponible para atenderle, evitando las experiencias de angustia durante la espera.
De acuerdo con los postulados de Jhon Bowlby, las niñas y los niños internalizan las experiencias de sus figuras de apego cercanas, hayan respondido o no, sensiblemente a sus necesidades. Estas pautas de interacción se consolidarán en un prototipo inconsciente que influirá en relaciones futuras, establecidas fuera del entorno familiar; también serán el prototipo para configurar las representaciones mentales de los otros y de sí mismo o misma. (Persano, 2018)
Como patrón de conducta, el apego puede observarse a partir, aproximadamente, de los dieciocho meses de edad, a través del modelo definido por Jhon Bowlby que se integra por sistemas conductuales interrelacionados que incrementan y disminuyen correlativamente:
Sistema de conductas de apego: relacionado con todos aquellos comportamientos y actitudes orientadas al contacto con la o las figuras de apego como la mirada, el tacto, el llanto entre otras.
Sistema de conductas exploratorias: relacionadas con las conductas de reconocimiento, aprendizaje y vinculación con el ambiente.
Sistema de miedo a los extraños: relacionadas con el miedo y cualquier comportamiento o actitud destinada a evadir el contacto con personas desconocidas.
Sistema de conductas filiales: actitudes y comportamientos relacionados con la búsqueda y establecimiento de interacción social.
Un ejemplo de la interacción de estos sistemas puede observarse durante la exploración del ambiente, que disminuye las conductas de apego; puede incrementar las conductas filiales y disminuir el temor a los extraños; y, en sentido opuesto, como sucedía durante las investigaciones de Jhon Bowlby y Mary Ainsworth, la llegada de un extraño percibido como amenaza, incrementará las conductas de apego, disminuyendo o inhibiendo por completo las conductas de exploración y las conductas filiales.
A partir de la colaboración con Jhon Bowlby, Mary Ainsworth estableció de inicio tres tipos de apego a desarrollarse de forma general, dependiendo de las características de las interacciones iniciales durante el desarrollo infantil; posteriormente, Solmon y George agregarían un cuarto tipo en 1999 (Persano 2018):
Apego seguro (Secure Attachment) Que se establece cuando las figuras de apego responden de manera adecuada y oportuna a las necesidades infantiles, ante lo que puede observarse un estado de ánimo alegre por lo general en la niña o el niño; tendencia a la exploración activa del ambiente, principalmente en presencia de la madre; tendencia a establecer o buscar contacto físico con ella y a relacionarse con otras personas también en su presencia. En este tipo de apego el modelo mental u operativo tanto personal como de los otros es positivo; existe autoconfianza y seguridad con respecto a los demás; las personas con apego seguro se consideran dignas de atención y ayuda; valoran la intimidad y pueden equilibrar su autonomía y necesidades afectivas (Lucena et. al 2015 y Persano 2018).
Apego inseguro ansioso - evitativo (anxious avoidant insecure attachment) Suele establecerse en los casos en que las figuras de apego presentan distancia emocional e inseguridad al relacionarse con la niña o el niño, que puede observarse constantemente ansioso o angustiado al separarse de la figura de apego; presentar poca confianza de que sus necesidades serán atendidas, distancia emocional en relación con la madre o figura de apego, poca tendencia a explorar el ambiente y a relacionarse con otras personas; además puede presentar aversión o temor severo a los extraños. Esto puede suceder por diversas causas incluyendo dificultades en el contexto familiar o el curso de algún trastorno en la madre o figura de apego. El modelo mental que se establece en estos casos suele incluir la valoración positiva respecto de sí mismo o misma y negativa de los demás con el propósito fundamental de mantener la creencia de que no se necesita de nadie por lo qué las personas con este tipo de apego tienden a ignorar sus necesidades de apego evitando la intimidad. Puede observarse un sentido de autosuficiencia exacerbado debido a la desconfianza y desvalorización de las demás personas (Lucena et. al 2015 y Persano 2018).
Apego inseguro ansioso - ambivalente (ambivalent insecure attachment) Principalmente puede observarse desinterés en la exploración ambiental infantil; emociones y conductas ambivalentes como enojo hacia la figura de apego y solicitud de contacto simultáneamente o resentimiento por su ausencia y resistencia al contacto; desconfianza extrema ante la presencia de extraños aún cuando se encuentra en contacto con la madre o figura de apego; desconfianza en general e inseguridad en cuanto a la satisfacción de sus necesidades. En este tipo de apego se establece un modelo mental en el que la autovaloración suele ser negativa al contrario de la valoración de las demás personas que suele ser positiva provocando sistemas de conducta de apego exagerados que se observan en comportamientos de dependencia como temor al abandono y necesidad de aprobación extrema. Esta necesidad intensa de vincularse con otras personas puede reducir la objetividad en el juicio de los otros, nublando o rechazando aspectos que podrían ser incluso perjudiciales para la persona (Lucena et. al 2015 y Persano 2018).
Apego desorganizado (Disorganized Attachment) Se caracteriza por conductas infantiles impredecibles que incluso pueden parecer extrañas; constante estado de irritabilidad, enojo y depresión; alta pasividad o falta de respuesta ante diferentes estímulos ambientales; se ha observado principalmente y con poca frecuencia en niñas y niños que han estado a cargo de personas con psicopatologías graves como trastornos por consumo de sustancias y otros, que suelen comportarse de manera errática; amenazante, intrusiva o en exceso pasiva; y/o, en ambientes donde predomina la violencia. Suelen desarrollar modelos mentales en los que la valoración personal y ajena es negativa; tienden a rechazar el contacto interpersonal por temor al abandono y sentir incomodidad significativa en situaciones de intimidad; aún así dependen de la aprobación ajena para simular una estima alta o positiva (Lucena et. al 2015 y Persano 2018).
Entre las actitudes parentales que son determinantes en el establecimiento del apego, la empatía y la flexibilidad de pensamiento o cognitiva suelen predecir el tipo de apego que va a establecerse. Las respuestas asertivas, sensibles y afectuosas o, por el contrario, el rechazo y la hostilidad a las necesidades de él o la bebé van a establecer las características de la confianza, libertad y seguridad con que exploran el mundo y se relacionan con otras personas, seres vivos, el ambiente en general; incluso, con el conocimiento y sus formas de aprendizaje. La “teoría de la mente”, concepto que se refiere a la capacidad para comprender los estados mentales (cognitivos y emocionales) de otras personas, es un indicador de la capacidad parental para satisfacer las necesidades infantiles; las deficiencias en esta capacidad son muy evidentes en condiciones como el autismo (Premack y Woodruff 1978 en Persano 2018).
En cuanto a la relación adulto - infante, el apego es un fenómeno que se establece unidireccionalmente, es decir que el apego se establece o se presenta únicamente en las y los infantes, mientras que el vínculo que establecen las personas adultas con las y los niños presenta otras características. En cuanto al apego en personas adultas, se establece principalmente con la pareja afectiva u otras personas adultas que también satisfacen las necesidades de sostén, calma, confort y regulación emocional.
En relación con la resiliencia, una vez superada la etapa preescolar, encontramos en el entorno otras personas con las que establecemos cierto tipo de “apego funcional” o puntos de apoyo que resultan imprescindibles en la superación de dificultades y situaciones críticas, como amistades, vecinas y vecinos; docentes, coaches y guías, que por su función han sido incluidos en relación con el apego como “tutores de resiliencia”, cuya relación favorece la comprensión, asimilación y acomodación de aprendizajes derivados de las diversas experiencias de vida, incluyendo las experiencias traumáticas; incluso se ha observado que estos vínculos han resultado determinantes en la recuperación de lesiones físicas y neuropsicológicas graves, por lo que a nivel profesional en diferentes áreas de rehabilitación se ha reconocido la importancia de los vínculos afectivos o emocionales en los procesos de recuperación (Matter, 2003 en Calle 2012)
Se considera que los patrones de apego pueden transmitirse intergeneracionalmente y pueden ser modificados por intervenciones como la psicoterapia y la variedad de interacciones interpersonales. En este sentido se han desarrollado tratamientos y programas con la intención de influir en el establecimiento y desarrollo del fenómeno; como programas psicoeducativos para padres y madres que buscan observar, identificar y favorecer sus “competencias” en cuanto al cuidado infantil.
Se ha observado que procurar la diversidad de estímulos en entornos estructurados; la educación libre de violencia y los vínculos afectivos sólidos pueden ser enseñados y aprendidos a través de intervenciones programadas, en las que se acompaña y orienta a las madres, padres o personas responsables del cuidado de algún infante en el desarrollo de habilidades, conocimientos, actitudes y prácticas de crianza positiva.
El Fondo de las Naciones Unidas para la infancia UNICEF reportó que en el 2018 aproximadamente un 80% de niñas y niños en la mitad de los países censados habían sido sometidos a disciplinas violentas en casa, sufriendo agresiones físicas o castigos de parte de algún familiar; en el caso específico de las niñas reportó que siete de cada diez son agredidas psicológicamente, a diferencia de los niños que suelen recibir castigos de tipo físico principalmente. (UNICEF 2018 en Lara & Quintana, L. N. 2022)
UNICEF Reporte 2024 disponible en https://www.unicef.org/innocenti/
Entre las consecuencias y efectos de los métodos de crianza punitivos que incluyen agresión física y psicológica, pueden observarse estados de angustia infantil, frustración constante, mal humor, agresividad y chantaje; cognitivamente pueden presentarse dificultades de aprendizaje, deficiencias en la atención y memoria; bajo desempeño escolar, ausencia de empatía, actitudes en los extremos de la agresividad y sumisión (Alarcón, Araujo, Godoy y Vera, 2010; Ara, 2015 en Lara & Quintana, L. N. 2022). En cuanto a las funciones ejecutivas, que describo en el video sobre “inteligencia”, pueden presentarse dificultades en la modulación y control de impulsos; además pueden observarse efectos negativos en la autoestima y autoconcepto infantil.
Entre los programas que se han diseñado e implementado alrededor del mundo para atender las necesidades educativas en cuanto a la crianza y educación infantil, en México contamos con el ejemplo del programa “Escuela para padres” que tenía el propósito de desarrollar “competencias parentales” adecuadas a la diversidad de contextos, a través de técnicas psicoeducativas para potenciar habilidades como el reconocimiento, expresión y regulación emocional; detección de oportunidades de cambio y mejoramiento personal; conocimientos suficientes y adecuados al contexto en cuanto al desarrollo infantil; estrategias de crianza positiva; aprendizajes sobre necesidades y derechos de la infancia; reconocimiento de redes e instituciones de apoyo como grupos escolares, vecinales, amistades familiares e instituciones; estimular actividades lúdicas y trabajo en equipo entre madres, padres, hijas e hijos. (Lara & Quintana, L. N. 2022)
Para medir los resultados de este tipo de programas se puede recurrir a instrumentos como la "Escala de Parentalidad positiva - E2P” siguiendo el método “test - retest” o “prueba - post prueba” para evaluar la efectividad de las intervenciones incluidas en cualquier tipo de programa.
En cuanto a la evaluación o medición psicométrica específicamente del apego y fenómenos relacionados en la etapa adulta, la Universidad Autónoma del Estado de México, a través del “Centro de Estudios y Servicios Psicológicos Integrales “CESPI” en su departamento de psicometría, tiene disponibles pruebas como (FaCiCo - UAEMex 2017):
- Inventario de satisfacción marital revisado, Que evalúa aspectos como “Inconsistencia, Convencionalismos, Ansiedad global, Comunicación afectiva, Comunicación para la solución de problemas, Agresión, Tiempo juntos, desacuerdo en las finanzas, Insatisfacción sexual, Orientación de roles, Antecedentes familiares de ansiedad, Insatisfacción con los hijos, Conflictos por la crianza de los hijos”
- Escala multidimensional de asertividad (EMA). Que evalúa “asertividad indirecta”, “no asertividad” y “Asertividad”, que expresan la habilidad o inhabilidad de la persona para autoafirmarse en diversas situaciones en su entorno social
- Escala de estilos de socialización parental en la adolescencia (EsPA29). En la que las y los adolescentes de entre 12 y 18 años valoran la reacción de cada progenitor ante 29 situaciones relevantes de su vida diaria. Estas valoraciones permiten obtener medidas de la Aceptación / Implicación y Coerción / Imposición que manifiesta cada padre, así como medidas más específicas: Afecto, Indiferencia, Diálogo, Displicencia, Privación, Coerción Verbal y Coerción Física. Finalmente permite clasificar a cada progenitor dentro de un estilo de socialización: Autoritativo, Indulgente, Autoritario o Negligente.
Clínicamente el apego se encuentra relacionado estrechamente con los tratamientos para atender experiencias y trastornos relacionados con el trauma.
Para observar el apego en personas adultas; la Entrevista de Apego en Adultas “AAI” por su siglas en inglés “Adult Attachment Interview” (George, Caplan y Main 1985 en Lucena et. al 2015) permite conocer aspectos como el sistema vincular y figuras de apego de las personas consultantes, a través de la evocación de pensamientos, sentimientos y recuerdos sobre experiencias tempranas de apego, evaluando la forma en que determinada persona percibe y organiza sus experiencias de apego (ADIPA 2024).
The Attachment project es una organización angloparlante que oferta sus servicios de atención a través del sitio Web: www.attachmentproject.com desarrollando herramientas de evaluación como un quiz autoaplicable que puedes realizar online para conocer tu estilo de apego y las pautas a seguir para mejorar tus relaciones, atendiendo a las necesidades que, en la mayoría de nuestros casos, han sido transmitidas intergeneracionalmente en la diversidad de contextos de nuestros árboles genealógicos.
Después de realizar el quiz y obtener el resultado, la página te muestra la opción de adquirir un manual con la descripción y sugerencias específicas para atender tu tipo de apego y los medios de pago para recibir el material digital.
Por lo general, aunque el motivo por el que acudimos a consulta clínica para atender necesidades de salud mental y bienestar emocional no suele ser específica para atender lo relacionado con nuestro estilo de apego, saber que es un fenómeno fundamental en el desarrollo humano puede guiar la búsqueda y elección de profesionales a quienes acudir si detectamos que nuestras necesidades están relacionadas con él; además, reflexionar sobre nuestra situación personal en relación con este fenómeno, podría permitirnos advertir y modificar conductas determinantes en nuestras interacciones personales y de autocuidado, así que te invito a realizar el Quiz que acabo de mencionar, o buscar algún otro de tu preferencia y contarme tu experiencia en comentarios.
Cualquier aportación sobre el tema o colaboración es bienvenida. Si llegaste hasta aquí ¡gracias! que disfrutes el cambio de estación primaveral si te encuentras cerca de mi ubicación geográfica. ¡Te deseo apegos sólidos, estrechos y saludables, Chiao!
REFERENCIAS
ADIPA México (2024) entrevista de apego en adultos ¿Qué es y cómo funciona?. Consultado en marzo del 2025 en: https://adipa.mx/noticias/entrevista-de-apego-de-adultos-que-es-y-como-funciona/
BM Editores; Mota, Daniel; Flores, Karla; Torres, Fabiola; Rodríguez, Selene; Lezama, Karina; Reyes, Brenda (2019) La impronta en mamíferos: instauración de la relación madre - cría. Consultado en enero del 2025 en: https://bmeditores.mx/secciones-especiales/la-impronta-en-mamiferos-instauracion-de-la-relacion-madre-cria-2187/
Calle, Diego (2012) Apego, desarrollo y resiliencia. Informes psicológicos Vol. 12 n. 1 Consultado en marzo 2025 en: https://revistas.upb.edu.co/index.php/informespsicologicos/article/view/1375/1189
FaCiCo - UAEMex (2017) Departamento de psicometría. Consultado en febrero 2025 en: https://www.facico-uaemex.mx/2018-2022/psicosocial.html
Lucena, Glòria; Cifre, Ignacio; Castillo, José; Aragonés, Elena (2015) “Perfil Clínico de Apego (PCA): elaboración de un sistema de categorías para la evaluación del apego”. Aloma: revista de psicologia, ciències de l’educació i de l’esport Blanquerna, vol.VOL 33, no. 1, pp. 57-68, Consultado en marzo del 2025 en https://raco.cat/index.php/Aloma/article/view/293243.
Nayelly Lara, Y., & Quintana, L. N. (2022). Fortalecimiento de competencias parentales y apego: propuesta de programa psicoeducativo para padres y madres de familia en Ciudad Juárez. Equidad: La Revista Internacional de Políticas de Bienestar y Trabajo Social, (17), 47-78. https://doi.org/10.15257/ehquidad.2022.0002
Persano, Humberto (2018) El mundo de la salud mental en la práctica clínica. Pp. 157 - 177 Chapter 13 Akadia Editorial: Buenos Aires Consultado en marzo del 2025 en: https://www.researchgate.net/publication/338825868_La_Teoria_del_Apego
The Attachment Project (2025) Do you know your attachment style? Consultado en marzo del 2025 en: https://www.attachmentproject.com/
















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