Delirios y alucinaciones


Los límites entre la realidad y la ilusión o la fantasía pueden ser tan delicados que casi cualquier persona podría reconocer las consecuencias de esta afirmación en alguno o varios momentos de su vida.


Si has sentido celos injustificadamente, pensando por ejemplo, que alguien quiere quitarte a tu seres amados, o te has sentido constantemente perseguido o perseguida; tienes la convicción de que alguien te ama en secreto, o te descubres pensando que eres invencible o que nadie puede superarte sin que así sea en realidad, sabrás por experiencia qué son los delirios y la forma en que pueden afectar nuestra vida y relaciones.


Los delirios y las alucinaciones son fenómenos mentales que pueden resultar más comunes o cotidianos de lo que podríamos suponer y aceptar. Por un lado, los delirios se comprenden como aquellas ideas o pensamientos que tomamos como ciertos indiscutiblemente cuando su realidad objetiva, medible u observable es distinta o inexistente; en medicina suelen mencionar este fenómeno como estados de confusión aguda que se presentan ante condiciones como el deterioro cerebral, factores hormonales y consumo de sustancias.  


Por otro lado, las alucinaciones son alteraciones en la sensopercepción; se dice que suceden cuando percibimos un estímulo (táctil, auditivo, olfativo, gustativo, propioceptivo, nociceptivo, visual u otro) sin que exista una fuente real que lo provoque, como escuchar, ver, oler o sentir algo inexistente o muy distorsionado. Las alucinaciones pueden ser provocadas por situaciones tan comunes como el insomnio o las migrañas. 


Aunque ambos fenómenos pueden ser experimentados por cualquier persona, sea cual sea su condición de salud, son síntomas comunes de diversos trastornos, tanto físicos como mentales; por esta razón se han establecido criterios para identificarlos, clasificarlos y determinar sus propiedades o características, como las causas que los originan y las regiones encefálicas involucradas. Tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la Asociación Americana de Psiquiatría (APA), han incluido este fenómeno en la clasificación de enfermedades y trastornos mentales en el “Manual diagnóstico y estadístico de enfermedades mentales”, y en la “Clasificación internacional de enfermedades” DSM y CIE por sus siglas. En ambas clasificaciones existe una categoría específica para abordar el fenómeno de los delirios, mientras que las alucinaciones se incluyen como síntoma de varios trastornos o condiciones clínicas.


La Organización Mundial de la Salud declara que una de cada ocho personas en el mundo padece algún trastorno mental que provoca alteraciones considerables en el pensamiento, la regulación emocional y el comportamiento; también asegura que a pesar de que existen opciones de prevención y tratamiento, la mayoría de estas personas no cuentan con acceso a una atención medica oportuna, por lo que terminan padeciendo situaciones de estigmatización, discriminación y violaciones a los derechos humanos. Respecto a la esquizofrenia, informa que a nivel mundial existen al menos varios millones de personas afectadas. (OMS 2022)

Delirios

En la publicación “Delirios, esquizofrenia y trastornos psicóticos” de las Guías clínicas para atención primaria (disponibles en la página fisterra.com) Silvia Torres (2003) distingue tres categorías para observar el fenómeno mental de los delirios, diferenciando los “delirios o ideas delirantes” de ideas que define como deliroides  y otras ideas sobrevaloradas por el sujeto de la atención clínica.


  • Delirio o Idea delirante es un síntoma en el que se observa una ruptura con la realidad, y la persona que lo experimenta se encuentra convencida plena e indiscutiblemente de su veracidad. Es síntoma común del espectro psicótico y trastorno esquizofrénico.


  • Ideas deliroides son ideas que se forman a partir de estados afectivos, sin que estas alteren la personalidad de quien las desarrolla; pueden ser maleables, comprensibles y cuestionables por la misma persona; su duración suele ser breve y pueden presentarse sin el desarrollo de enfermedades; tal vez te recuerden las primeras etapas de algún romance. 


  • Ideas sobrevaloradas son ideas fuertemente influidas por la cultura y el entorno de una persona; determinan algunas actitudes y conductas . Este tipo de ideas o pensamientos suelen ser toleradas y comprendidas debido al entorno sociopolítico, económico y cultural en el que se desarrollan; son moldeables, modificables o renunciables, ya que quien las desarrolla puede advertir la posibilidad de que no sean tan reales como se piensa.


Cuando una persona desarrolla algún delirio o idea delirante puede enfrentarse con dificultades significativas tanto en el desarrollo personal como en las interacciones sociales que establece, disminuyendo su nivel de bienestar y del entorno.


DSM-5


En la versión anterior del manual DSM (DSM - IV) los delirios se definen como creencias falsas relativas a la realidad externa, que son firmemente sostenidas a pesar de las evidencias obvias de lo contrario. (Torres 2003)


En la versión más reciente del manual, el fenómeno se incluye como síntoma de varios trastornos, principalmente del espectro de la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos con la clasificación “Trastorno de delirios”; sin embargo los delirios no son síntoma exclusivo de este espectro, ni protagonizan algún trastorno en específico. 


Entre los criterios para diagnosticar el trastorno de delirios se incluye (APA 2014):


  • Presencia de uno o más tipos de delirios con un mes o más de duración.

  • En caso de experimentar alucinaciones estas deben ser poco significativas y limitarse al contenido de los delirios.

  • El comportamiento de la persona se observa sin alteraciones significativas, sin ser extravagante o extraño, más allá del impacto del delirio.

  • El trastorno no puede atribuirse a los efectos de una sustancia, afección médica u otro padecimiento mental como el trastorno dismórfico corporal o el trastorno obsesivo compulsivo.


La categoría de trastorno de delirios Incluye varios subtipos (APA 2014):


  • Tipo erotomaníaco: este subtipo se aplica cuando el tema central del delirio es que otra persona está enamorada del individuo.




  • Tipo de grandeza: aplica cuando el tema central del delirio es la convicción de tener cierto talento o conocimiento (no comprobado ni reconocido), o de haber hecho algún descubrimiento importante; pensar que se posee un valor, poder, o identidad exageradamente importante, o una relación especial con una deidad o persona famosa.

  • Tipo celotípico: este subtipo se aplica cuando el tema central del delirio es que la pareja sexual y/o sentimental del individuo es infiel.

  • Tipo persecutorio: aplica cuando el tema central del delirio implica la creencia de que se conspira en contra del individuo, que le agreden, engañan, espían, siguen, envenenan, drogan, difaman, acosan, se burlan de él/ella, o impiden que consiga objetivos a largo plazo. 

  • Tipo somático: se aplica cuando el tema central del delirio implica funciones o sensaciones corporales. Se puede presentar de diferentes formas, la más común es la convicción de tener mal olor; que se está infestado de insectos sobre o bajo la piel como delirio de formicación; que algún parásito habita el cuerpo, o que algunos órganos no funcionan. Esta categoría también incluye el conocido delirio “hipocondríaco”. 



La clasificación internacional de enfermedades (CIE-11) define el delirio somático comoIdeas relativas al funcionamiento o aspecto del cuerpo” y menciona un “trastorno de referencia olfativa”, clasificado en los trastornos obsesivos compulsivos, que se caracteriza por la presencia de preocupaciones persistentes sobre el olor corporal o aliento desagradable. Quienes desarrollan este tipo de ideas pueden presentar comportamientos repetitivos y compulsivos, como comprobar repetidamente el aroma corporal o tratar de alterar la fuente del olor percibido con intentos excesivos de camuflarlo o eliminarlo, y/o presentar conductas evitativas ante situaciones sociales que pudieran exponer o incrementar el supuesto hedor, como practicar ejercicio, quitarse la chaqueta en público, acercarse a otras personas etc. Este trastorno ha sido observado en otras culturas; en el “Glosario de conceptos culturales de malestar” en el apéndice del DSM-5 se mencionan las variantes Jikoshu-kyofu y taijin kyofusho que definen un tipo de fobia social en la que se teme ofender o incomodar a los demás a través de la expresión, la presencia, el aspecto o el olor. (APA, 2014 ; OMS, 2020) 

  • Delirio con contenido extravagante: se usa para referirse a situaciones que rebasan las leyes de la física y la realidad social.


Cualquiera de estos subtipos deben desarrollarse en un contexto en el que no existan evidencias o razones reales que justifiquen la idea, pensamientos, actitudes y conductas relacionadas con el delirio. 


Además del trastorno de delirios, cualquier tipo de delirio puede formar parte de los criterios para diagnosticar otros trastornos como los “Trastornos Psicóticos”, el “Trastorno Esquizoafectivo” y el “Trastorno Esquizofrénico”, que también incluyen la experimentación de alucinaciones.


“293.81 trastorno psicótico con delirios

293.82 trastorno psicótico con alucinaciones”


En la categoría “otro trastorno del espectro de la esquizofrenia especificado, y otro trastorno psicótico”, se ejemplifican los síntomas delirantes que puede presentar una persona en el contexto de una relación, en la que la personalidad dominante transmite el contenido del delirio al otro u otra que no podría desarrollarlo sin su influencia (APA 2014).


Uno de los riesgos de las ideas delirantes es que pueden estar articuladas de forma tan coherente que pueden convencer a otras personas de su veracidad, originando un fenómeno social de “contagio” conocido en algunos contextos como “folie à deux” o trastorno psicótico compartido. (Torres 2003)


En un artículo de divulgación, las y los autores Eva Varela, Javier Goti, Ma. Teresa Campillo; Celeste Galcerán e Inmaculada Baeza (2019) explican que este fenómeno suele presentarse entre personas con una relación estrecha, que comparten un nivel de aislamiento social significativo que puede ser causa o consecuencia del mismo delirio; en ocasiones una situación económica de carencias, incluso inmigración; por esta razón es común observar el fenómeno en grupos de dos o más personas, como matrimonios, parejas, grupos de hermanas y hermanos, padres o madres hacia sus hijas e hijos. Para que este tipo de delirio se desarrolle, es necesaria una relación de dependencia larga y estrecha, con roles de dominancia y sumisión suficientemente definidos para transmitir el delirio a través del mecanismo de sugestión. (Varela et al 2019).


Las y los autores mencionan que una de las medidas terapéuticas más efectivas para atenderlo consiste en la separación de la pareja (díada) o grupo afectado por el delirio; también recomiendan la psicoterapia y el tratamiento antipsicótico. Existe la  suposición de que las personas inducidas al delirio, que no mejoran con la separación del miembro dominante pueden ser genéticamente vulnerables a desarrollar psicosis. (Varela et al 2019)


Entre los indicadores del trastorno obsesivo compulsivo del DSM 5 también se incluye la observación de creencias delirantes de cualquier tipo; el “trastorno de depresión mayor” incluye entre sus síntomas un exceso de culpabilidad que define como “delirante”, refiriéndose a la exageración irracional del sentimiento, incluso la inexistencia de hechos que lo provoquen.


“7.Sentimiento de inutilidad o culpabilidad excesiva o inapropiada que puede ser delirante casi todos los días (no simplemente un autorreproche o culpa por estar enfermo) ” (APA 2014)


Otros trastornos que pueden incluir delirios o estados de confusión aguda son por ejemplo el trastorno bipolar con características psicóticas, los trastornos disociativos; el trastorno dismórfico corporal y el trastorno de acumulación en los que se observa ausencia de introspección en quienes los experimentan. (APA 2014)

CIE-11

En la versión más reciente de la Clasificación internacional de enfermedades CIE-11, los delirios se encuentran clasificados en la categoría de los trastornos neurocognitivos y se describen como signos o síntomas relacionados con el pensamiento.





Se definen como creencias falsas o basadas en inferencias erróneas de la realidad externa, que se sostienen firmemente con convicción a pesar del desacuerdo con otros; no son susceptibles de modificación, o lo son brevemente ante la experiencia o ante datos verificables que las contradigan. Estas creencias no suelen contar con la aceptación de otros miembros de la cultura o grupo social al que pertenece la persona, lo que significa que tampoco son producto de alguna fe religiosa. (OMS 2020)


Esta clasificación comparte con el manual diagnóstico y estadístico los tipos de delirio erotomaníaco, celotípico, de grandeza, persecutorio, somático y extravagante; además describe otros como (OMS 2020):


  • Delirio de ser controlado: Idea delirante en la que se piensa que una persona o fuerza externa  controla los sentimientos, impulsos, pensamientos o comportamiento de quien la presenta.

  • Delirio de culpa: descrito en el trastorno de depresión mayor del DSM-5, consiste en el desarrollo de un sentido exagerado o inapropiado de responsabilidad, de necesidad de recibir un castigo o retribuir alguna deuda con otros; se caracteriza por la percepción desproporcionada sobre las consecuencias de las propias acciones, por ejemplo, pensar que un error irrelevante cometido en el pasado llevará a una terrible tragedia, o que se ha cometido un pecado o un crimen espantoso y se debe recibir un castigo severo; que la presencia, existencia o participación en actividades y relaciones ocasiona situaciones catastróficas.

  • Delirio de referencia: Idea delirante que consiste en pensar que los acontecimientos, objetos o personas del entorno inmediato tienen una importancia personal particular e inusual, es decir, que todo lo que pasa en el mundo  tiene una relación o significado especial en la vida de la persona. Silvia Torres (2003) también menciona que puede observarse en la idea o creencia de que las acciones realizadas por otros han sido realizadas por la persona sujeta al delirio. 

  • Delirio religioso: Idea delirante que gravita en torno a temas o cuestiones religiosas o espirituales cuya existencia no es aceptada por los otros miembros del grupo religioso al que pertenece la persona.

  • Delirio nihilista: Idea delirante de que la identidad o la personalidad propias, una parte del cuerpo, otras personas o el mundo entero han dejado de existir. Incluye el conocido “delirio de Cotard” que se reconoce en la creencia de que uno mismo está muerto.

  • Delirio de falsa identificación: Idea delirante en la que se cree que una o varias personas cercanas, entre las que puede haber familiares y seres queridos, son impostores, actores o no son quienes pretenden ser. Un ejemplo de este tipo es un síndrome conocido como “Capgras”, en el que se desarrolla la idea de que una persona cercana ha sido suplantada, usurpada o es un impostor.



  • Delirio de empobrecimiento o ruina: Se observa en la convicción de hallarse en la indigencia o estar a punto de hallarse en ella, o de que no se tienen los recursos económicos necesarios para sobrevivir a pesar de que los hechos indiquen lo contrario.  


Recordando que en medicina el delirio se comprende como un estado de confusión aguda, la CIE-11 también describe algunos de estos fenómenos inducidos por causas médicas, ambientales y/o por consumo de sustancias (OMS 2020):


  • El delirium o síndrome confusional agudo incluye alteración de la consciencia y la disminución de la capacidad para identificar y reconocer el entorno. Es ocasionado por alteraciones orgánicas como enfermedades o el efecto tóxico de alguna sustancia. En él funciones cognitivas como la consciencia, el pensamiento, la percepción, los procesos de memoria y la afectividad pueden verse afectados. Existe mayor propensión a presentarlo durante la vejez debido al deterioro natural de nuestro cerebro. Puede ser desencadenado por diversos factores como desequilibrios metabólicos, fiebre, déficit vitamínico, estados post-operatorios, procesos cardiovasculares como hipotensión e insuficiencia cardíaca, lesiones del sistema nervioso central, infecciones, deprivación sensorial o sobreestimulación; por el efecto de fármacos o sustancias tóxicas.


  • Delirio tiroideo: Se refiere a una crisis mental provocada por disfunción en la tiroides, que puede presentarse cuando un paciente con alteración en el funcionamiento de esta glándula se enferma de gravedad, o experimenta niveles elevados de estrés orgánico por desbalance hormonal. 


  • Delirio por agotamiento que surge como reacción al estrés agudo; el delirio incluye síntomas emocionales, somáticos, cognitivos o del comportamiento, que se desencadenan por la exposición breve o prolongada a una situación amenazante o traumática como desastres naturales, situaciones de agresión y violencia extrema o accidentes. 


  • Síndrome psicótico secundario, con delirios. En él las ideas delirantes se desarrollan como consecuencia de una condición médica, independiente de los trastornos mentales o del comportamiento. La enfermedad o trastorno sería el diagnóstico primario, seguido por el síndrome secundario.


Si se acompaña por alucinaciones, estas no suelen ser significativas y los  síntomas no se explican mejor con los criterios de diagnóstico de delirium o la presencia de otro trastorno mental o del comportamiento; tampoco son parte de las respuestas psicológicas que podrían considerarse normales ante una enfermedad física grave como una reacción de estrés agudo tras recibir un diagnóstico fatal. 


  • “Delirium” inducido por el consumo de alcohol, se usa para referirse al estado de confusión mental que se experimenta durante o poco después de la intoxicación o la abstinencia del consumo; se caracteriza por un estado agudo de atención y conciencia perturbada, desorientación, alucinaciones e ilusiones ópticas, insomnio, agitación y temblores. Incluye el delirio inducido por la abstinencia de la sustancia, conocido como “delirium tremens” que puede presentarse días después de detener el consumo alcohólico; en él también se experimentan temblores corporales, confusión y alucinaciones; ansiedad, depresión y cambios en la personalidad que pueden progresar hasta el fallecimiento de la persona. (OMS 2020)


  • En el trastorno psicótico inducido por cocaína con delirios, los delirios son consecuencia directa del consumo de la sustancia sin la presencia de alucinaciones u otro síntoma presente en la psicosis.


  • El delirio inducido por consumo de cannabis incluye alteraciones en la atención y la conciencia, con características específicas del tipo delirio que se desarrolle durante o poco después del consumo, la intoxicación o la abstinencia. 


Los delirios también pueden presentarse por el consumo de otras sustancias como metanfetaminas, catinonas sintéticas, alucinógenos, entre otros.  


La mayoría de estos fenómenos pueden incluir alucinaciones relacionadas con el tema del delirio pero el resto de las dimensiones de la vida de quien los experimenta se desarrollan de manera normal, a diferencia del delirio esquizofrénico en el que las ideas y alucinaciones presentan características fantásticas, incomprensibles o absurdas que dificultan el desarrollo humano en general.


Cómo identificar una idea delirante:


Las personas que desarrollan delirios o psicosis como tal suelen haber padecido experiencias adversas en etapas tempranas. Entre los factores que pueden provocar tanto los delirios como las alucinaciones se encuentran predisposición genética, haber desarrollado pocos recursos personales de adaptación y asimilación por carencias en los procesos educativos (de crianza y académicos); situaciones, ambientes o entornos altamente estresantes, la privación sensorial y el aislamiento social. Cuando los síntomas son desatendidos o subestimados, suelen desembocar en depresiones e ideación suicida. (Andrew Gumley y Mattias Schwannauer 2008)


Recordando que cuando un delirio se presenta no existe otra explicación posible al relato de quien lo experimenta, y que este puede estar articulado de manera tal que podría convencer a otros de su existencia o veracidad, para identificarlo se recomienda hablar con la persona sobre la idea en cuestión, planteando explicaciones alternativas a la suya; observando el nivel de convicción que presenta ante su propio relato, el nivel de importancia y tiempo que dedica a la creencia, si existen perturbaciones emocionales relacionadas con ella y si estas ideas interfieren con la vida cotidiana o el funcionamiento diario de la persona. (Torres, Silvia 2003 y Cuevas, Carlos 2006)


Es importante conocer el historial médico de quien lo desarrolla, para saber si ha padecido o padece alguna enfermedad; si consume algún medicamento o sustancia que pudiera alterar su estado de consciencia y percepción, incluyendo adicciones; y si existen o existieron familiares o personas cercanas con alteraciones similares.


Observar la constancia o la frecuencia con que varían sus alteraciones cognitivas y  estado de ánimo. Puede ser que las ideas delirantes se presenten únicamente antes, después o durante episodios maníacos o depresivos. (Torres, Silvia 2003 y Cuevas, Carlos 2006)


Observar también si la idea delirante persiste durante períodos prolongados, si dura más de un mes; menos o más de seis meses. Si las ideas delirantes se presentan con otros fenómenos mentales como alucinaciones, pensamiento y lenguaje desorganizado o desestructurado, agitación, angustia o ansiedad.


Esta información puede ser importante para el profesional que atienda el padecimiento cuando sea necesario.


Qué hacer ante una idea delirante :


Las reacciones de quienes rodean a las personas que desarrollan algún tipo de delirio pueden motivar conductas negativas, por lo que se recomienda evitar confrontar este tipo de ideas de manera agresiva o desvalorizar los relatos de las experiencias y percepciones de quien las experimenta.  


El tratamiento de las psicosis mediante los modelos de terapia cognitiva permitió descubrir a las personas afectadas por psicosis como agentes activos en busca del sentido y control de su vida mental. (Gumley y Schwannauer, 2008)


Para rehabilitar el bienestar y funcionamiento social de la persona, además de la atención neurológica y psiquiátrica, se recomiendan intervenciones psicosociales con evidencia empírica de efectividad, como terapia ocupacional y entrenamiento de habilidades sociales, acompañadas por un modelo psicoterapéutico que incluya el afrontamiento de situaciones estresantes, síntomas de ansiedad y restauración cognitiva, como la terapia cognitivo conductual, sin perder de vista los factores que incrementan la vulnerabilidad de la persona y que determinan sus patrones cognitivos y conductuales, como la actitud de quienes le rodean y las adversidades ambientales. Además es importante considerar la atención de familiares y cuidadores, incluyendo intervenciones dirigidas hacia ellos y ellas. (Torres, Silvia 2003 y Cuevas, Carlos 2006)


La atención psicoterapéutica del delirio puede tener propósitos tan básicos como aprender a sostener una conversación, o tan complejos como desarrollar habilidades para alcanzar mejores niveles de autonomía individual. (Gumley y Schwannauer, 2008; Cuevas, Carlos 2006) 


Si conoces a alguna persona con esta condición, o sospechas que podrías encontrarte afectada o afectado por ella, te invito a considerar esta publicación como referencia para iniciar una conversación o reflexión sobre el tema y buscar apoyo profesional si lo consideras necesario.


Cualquier aportación sobre el tema es bien recibida en la sección de comentarios, recuerda que puedes contactarme en privado a través del correo electrónico y las redes sociales.


Si llegaste hasta aquí ¡muchas gracias! 





REFERENCIAS: 


  • APA (2014) Guia de consulta de los criterios diagnósticos DSM 5. Washington, DC. American psychiatric publishing. 

  • Cuevas Yust, Carlos (2006) Terapia cognitivo conductual para los delirios y alucinaciones resistentes a la medicación en pacientes ambulatorios. Apuntes de psicología, vol. 24, no. 1-3 pp. 267-292. Consultado en julio del 2022 en https://idus.us.es/bitstream/handle/11441/84773/12.pdf?sequence=1

  • Gumley, Andrew;  Schwannauer Mattias (2008) Volver a la normalidad después de un trastorno psicótico. Desclée de Brouwer. Consultado en julio del 2022 en Dialnet.

  • OMS (2020) Clasificación internacional de enfermedades, onceava revisión CIE-11. Consultada en julio del 2022 en https://icd.who.int/es 

  • OMS (2022) Trastornos mentales. Sitio Web oficial consultado en julio del 2022 en https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/mental-disorders

  • Torres, Silvia (2003) Delirios, esquizofrenia, trastornos psicóticos. Guías clínicas en atención primaria. Atención primaria en la red. disponible en fisterra.com

  • Varela, Eva; Goti, Javier; Campillo Ma. Teresa; Galcerán, Celeste; Baeza, Inmaculada. (2019) Caso clínico folie à deux en un niño prepúber y su madre. Revista de psiquiatría infanto-juvenil. vol. 36 no. 3. pp. 36-39 DOI: 10.31766/revpsij.v36n3a5




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