Phobias

 

https://soloesciencia.com/2019/08/05/de-cuando-phobos-y-deimos-fueron-descubiertos/


¿Recuerdan el video sobre las filias? En esta ocasión, con motivo de las tradiciones de otoño en mi país, hablaré sobre las Fobias.



En el video sobre el miedo mencioné como dicha emoción fue motivo de curiosidad y necesidad de expresión humana desde nuestra evolución temprana, protagonizando relatos útiles para la transmisión del saber, la exploración de la naturaleza, la protección emocional, sociocultural, y la estrategia militar. Al reunir fuentes de información para esta presentación encontré un texto que profundiza en los usos sociales, pedagógicos y políticos del miedo en el pasado de las culturas en México y mesoamérica, que puedes consultar siguiendo el vínculo de su referencia en la publicación del texto de este video en Blogger. (Gonzalvo, Staples y Torres. 2009)

 


En el vídeo sobre el miedo también menciono que como emoción básica en especies como la humana, el temor se considera normal cuando es provocado por una amenaza real; y la intensidad con la que se percibe, está relacionada con el nivel de riesgo que representa el estímulo amenazante; pero, cuando la alarma que se expresa ante el estímulo supera el nivel de peligro real, nuestro autocontrol, y capacidad de ejercer un juicio crítico ante la situación, las y los profesionales de la salud mental consideramos el desarrollo de un “miedo patológico” que puede ser diagnosticado como alguno de los “trastornos de ansiedad o relacionados con el miedo” según la clasificación internacional de enfermedades CIE - 11 de la Organización Mundial de la Salud en su onceava edición, ó, como uno de los “trastornos de ansiedad” descritos en el El Manual Diagnóstico y estadístico de los Trastornos Mentales DSM- 5 de la Asociación Americana de Psiquiatría.

Las fobias, se consideran una forma de ansiedad. Cuando el miedo prevalece prolongandose en el tiempo se desarrolla la ansiedad, y cuando la ansiedad persiste vinculandose a un objeto, organismo o situación específica se desarrollan las fobias. Si quieres conocer otros aspectos relacionados con la fisiología, genética y aportes de las neurociencias sobre los fenómenos de ansiedad en general, te recomiendo consultar el video vinculado al enlace que aparece en la esquina superior derecha de tu pantalla, o buscarlo directamente en las listas de reproducción de PSICOpsic en YouTube y Facebook, sitios en los que podrás conocer un poco sobre la intervención de sistemas orgánicos como el eje hipotálamo - hipófisis - adrenal; el eje intestino - cerebro; nuestro sistema límbico, o estructuras neuronales como el nervio vago y la corteza prefrontal durante la sensopercepción de temor; la regulación de los estados de estrés, distrés y ansiedad, y su relación con dimensiones del bienestar humano como la corregulación social; hábitos de pensamiento, consumo de ideas y contenido cultural, hábitos alimenticios, sueño y actividad física.

El fenómeno de las “fobias” en específico, se caracteriza por criterios de diagnóstico como la experimentación de miedo o temor; pánico y ansiedad excesivos ante uno o más estímulos que evidentemente superan la amenaza real que representan. 


Los signos del desarrollo de las fobias pueden acompañarse por síntomas específicos como “ansiedad anticipatoria”; su prevalencia temporal suele abarcar un intervalo prolongado en el tiempo durante varios meses, y los efectos adversos en las diferentes dimensiones de la vida de quien las desarrolla van de graves a incapacitantes, deteriorando áreas significativas del funcionamiento humano como social, laboral, académica, familiar, afectiva y otras. (OMS 2025)



Existen evidencias históricas de la observación de fenómenos relacionados con las fobias en distintas civilizaciones antiguas como en papiros egipcios; o el “Corpus Hipocraticum”, compendio griego de los estudios sobre medicina atribuido a Hipócrates siglos antes de nuestra era. (Vilaltella, José, 2013) 


La mitología griega personificaba la emoción de miedo y de terror, a través de deidades como Fobos, engendrado por Ares, dios de la guerra, y Afrodita,  diosa del amor. Fobos participaba en las batallas, haciendo desistir al oponente al provocar su parálisis o huida, y,  tal vez, explicaba también la sensación de vértigo, y diversas reacciones parecidas al temor, cuando alguien se encontraba ante personas que consideraba atractivas, o que eran objeto de sus afectos más intensos.



Como mencioné al principio, un temor se considera patológico cuando supera nuestras habilidades cognitivas o psicoemocionales para asimilar el estímulo que lo provoca. Tanto la Organización Mundial de la Salud, como la Asociación Americana de Psiquiatría definen las Fobias como un trastorno de ansiedad que está relacionado directamente con el miedo, que prevalece durante al menos seis meses dificultando la vida de quien lo experimenta; clasificando tres tipos principales de fobias: Agorafobia, Fobia específica y Fobia social, dentro de las que se pueden identificar subcategorías como: Zoofobias, Fobias situacionales, Fobias relacionadas con ambientes naturales, Fobias relacionadas con inyecciones, sangre y daño corporal, y Fobias generalizadas u otras, para aquellas que resultan imprecisas en su intento de clasificación o que incluyen la interacción de diversos elementos. (APA 2014 y OMS 2025)



Entre los criterios de diagnóstico para confirmar el desarrollo de una fobia deben observarse reiteradas y evidentes “conductas de evitación” ante el estímulo, cualquier sugerencia, representación mental o simbólica sobre el mismo. En el caso de la etapa infantil, estas manifestaciones pueden tener diferentes formas de comportamiento como rabietas, berrinches, necesidad incontrolable de aferrarse a las figuras de apego y/o parálisis súbita y momentánea. Cualquiera de estas reacciones deben presentarse de manera repentina e inmediata a la aparición del estímulo o su representación mental. (APA 2014)


Entre los miedos más comunes durante la infancia y adolescencia suelen observarse: temor a la oscuridad, a estar en soledad, a la presencia de algunas especies de animales, al contacto con personas desconocidas, a monstruos y fantasmas; al agua, a las heridas, golpes, accidentes y a las confrontaciones o agresiones interpersonales; todos estos temores con un patrón de respuesta similar que incluye: “conductas de evitación”, “conductas de reafirmación” (como las conductas de apego que pueden observarse en tendencias como aferrarse con fuerza a objetos y personas) y “conductas de afrontamiento” (que incluyen todos los comportamientos a través de los que se enfrenta el temor para relacionarse directamente con el estímulo atemorizante), conductas ante las que la mejor actitud que pueden tomar, padres, madres y personas responsables del cuidado infantil es apoyar a la niña o el niño en la medida de lo posible, respetando sus reacciones y necesidades, invitándole a enfrentar la situación atemorizante, cuidando no sobrepasar la tolerancia infantil al estímulo para prevenir el desarrollo de las fobias u otros trastornos relacionados con el trauma. (Vilaltella, 2013)



Lo ideal es que tanto niñas como niños desarrollen lo más pronto posible la capacidad de identificar los riesgos y peligros reales o potenciales, distinguiendolos de los que no lo son; identificando las señales de alarma en su organismo; esto puede hacerse ayudándoles a nombrar sus emociones, e indicando verbalmente a través de explicaciones breves y sencillas las razones por las que un estímulo que les provoca temor es o no peligroso. 






La etiología de las fobias, es decir las razones de su origen y desarrollo, puede ser variada; comúnmente intervienen fenómenos como el condicionamiento aplicado; el aprendizaje vicario o por observación e información, sesgos o nociones cognitivas distorsionadas sobre él o los estímulos desencadenantes o activadores de la fobia; y experiencias traumáticas o aversivas cuya exposición puede ser directa, como presenciar un accidente, o por exposición vicaría ante la transmisión de información de un hecho traumático o aversivo (cuando alguien te cuenta su experiencia y tu desarrollas temor, angustia o fobia a la situación o elementos del relato). En el caso de las fobias desarrolladas por experiencias como el trauma, suelen incluir episodios de amnesia que dificultan los recuerdos de la persona acerca del origen de su padecimiento. En la actualidad se ha observado que esta situación no altera la efectividad del tratamiento, ni es necesario el recuerdo de la experiencia que dió origen al temor irracional o desmedido para aplicarlo. 



En la serie de videos sobre biofilia menciono las investigaciones de Susan Mineka, quien observó el desarrollo de fobias y temores por aprendizajes evolutivos, estudiando las reacciones de algunos monos en ambientes controlados de laboratorio, descubriendo que las crías aprendían reacciones de miedo al observar la respuesta de sus madres ante estímulos atemorizantes. (Overmier, J. Bruce. 2007) 





Con respecto a lo que podría considerarse la “epidemiología” de los trastornos de ansiedad relacionados con el desarrollo de las fobias, durante la etapa infantil se han observado porcentajes mínimos de prevalencia, equitativa entre niños y niñas, con un 1% según la literatura de referencia, porcentaje que incrementa durante la adolescencia y se diversifica, acentuándose en el género femenino, con al menos un 5% de prevalencia en total por ambos sexos en las consultas de paidopsiquiatría. En la literatura de referencia también se informa que la mitad de los pacientes fóbicos en etapa adulta han experimentado “fobia social” en algún momento de su desarrollo humano. (Vilaltella, 2013)


Se considera que la gravedad de las fobias, independientemente de su tipo, y la etapa del ciclo vital en que se experimentan, depende de las características de síntomas como la ansiedad anticipatoria y las conductas de evitación que se desarrollan como mecanismo de defensa para evitar cualquier contacto posible con el estímulo. (Vilaltella, 2013) 


Alrededor del mundo se han registrado diversos tipos de fobias, que van de los más comunes a los más inverosímiles o peculiares. A continuación presento las diferentes categorías y subcategorías en las dos clasificaciones que mencioné anteriormente, iniciando con las más comunes o frecuentes según las fuentes consultadas, seguidas por otras que me han parecido significativas o peculiares, para cerrar la presentación de cada categoría con las más extrañas, extravagantes o poco frecuentes. Si te gustaría agregar alguna por favor inclúyela en la sección de comentarios. Muchas de las fobias que menciono en esta lista se incluyen dentro de las categorías generales en ambas clasificaciones, tanto la CIE - 11 como el DSM - 5, pudiendo representar cada una de ellas un síntoma más de la fobia principal, por ejemplo la “Gelofobia”, temor patológico a la risa de otras personas por sentirse objeto de burla o ridiculización, puede ser síntoma del trastorno por ansiedad social o fobia social, según los signos y otros síntomas que lo acompañan.
(APA 2014) Así, tratando de seguir el orden de aparición en las dos clasificaciones de referencia:



La Agorafobia: Se caracteriza por el temor patológico o irracional a permanecer en sitios en los que escapar o encontrar ayuda podría ser difícil o imposible, como espacios amplios y deshabitados, al aire libre; o lugares estrechos, clausurados por cierre o aglomeración de personas, como centros de comercio con multitudes, filas largas, transportes colectivos, y más. Este tipo de fobia puede originarse a partir de condiciones de salud que dificultan o incapacitan a la persona, como enfermedades degenerativas, lesión en extremidades, pérdida de funciones ejecutivas, entre otras. (APA 2014; OMS 2025)

Fobia específica: En el caso de las fobias específicas, el temor irracional e incontrolable es provocado por estímulos específicos. La diversidad de estímulos posibles en esta categoría llevó a incluir subcategorías como las zoofobias; las fobias a entornos naturales y a inyecciones, sangre y riesgos de sufrir daños corporales. (APA 2014; OMS 2025)


Las zoofobias se encuentran entre los tipos de fobias más comunes o prevalecientes; se estima que representan casi la mitad de las fobias detectadas en la actualidad.


La aracnofobia o miedo patológico a las arañas, y la cinofobia o temor irracional hacia los cánidos, específicamente los perros, son dos de las más comunes, siendo la aracnofobia más frecuente en el género femenino.


Otras zoofobias, también comunes pero menos frecuentes, incluyen la Herpetofobia - miedo a algunas especies consideradas reptiles; Ofidiofobia - miedo específico a las serpientes; musofobia, miedo irracional e intenso a los ratones y otros roedores; y la Ornitofobia - temor irracional a las aves.


Entre las zoofobias más extrañas encontré referencias sobre la Lepidopterofobia, que considera el miedo patológico a  mariposas y polillas.


Las fobias a entornos naturales se caracterizan porque el estímulo que activa las reacciones de pánico, está directa o indirectamente relacionado con algún ambiente natural en específico, como las profundidades del mar; la tundra gélida, las tormentas eléctricas o los tétricos bosques nocturnos.

 

Entre las fobias más comunes de esta subcategoría, en algunas referencias se menciona la talasofobia o miedo a aguas profundas como el océano, los cenotes, lagos y otros ecosistemas acuáticos.



También existe un tipo de fobia conocido como ecofobia que incluye el temor irracional al colapso climático y la devastación de ecosistemas.

Entre otras, que pueden ser parte de los síntomas de una fobia a ambientes naturales puede considerarse la acrofobia, miedo a las alturas; nictofobia, a lo relacionado con la noche; astrafobia a las tormentas eléctricas, truenos y relámpagos en general, y xilofobia que se refiere a la fobia causada por la presencia abundante de árboles o madera en un entorno natural o espacio confinado. 



Y para no minimizar las observaciones sobre el
cambio climático y las acciones emprendidas para atenderlo, de las que todas las personas en el planeta somos responsables, quiero aclarar que la ecofobia se refiere a una reacción desmedida, que ocasiona respuestas incontrolables que afectan severamente las dimensiones funcionales de quien la experimenta, a diferencia de la percepción de riesgo común en cualquier persona debidamente informada sobre la situación ambiental en el planeta.



La subcategoría relacionada con  Inyecciones, Sangre y riesgo de sufrir Daños corporales incluye fobias comunes en entornos clínicos u hospitalarios; entre las más comunes encontré referencias sobre la dentofobia, que se refiere a la fobia relacionada con la atención dental u odontológica que se observa principalmente durante la infancia. (APA 2014; OMS 2025)


Otras fobias comunes en esta subcategoría de las Fobias específicas se encuentran la Hemofobia, que se observa en personas con fobia específica a la sangre, y que puede provocar desmayos por un reflejo vasovagal excesivo, causante de otros signos fisiológicos como bradicardia (frecuencia cardíaca demasiado lenta) e hipotensión ortostática (descenso súbito y perceptible de la presión arterial al sentarse, levantarse o acostarse). La Belonefobia tiene por estímulo activador objetos puntiagudos específicamente punzocortantes como las agujas, bisturís y cuchillos afilados; la Tripanofobia que incluye el temor irracional a las agujas, o las lesiones corporales; fonéticamente parecida a la Tripofobia probablemente clasificada fuera de esta subcategoría; que se refiere a una fobia común que se presenta ante estímulos visuales con cavidades o abultamientos aglomerados en el espacio, como las celdas de los panales; algunas erupciones cutáneas o cavidades que albergan algún tipo de colonia de organismos.



Este tipo de fobias, es decir las relacionadas con sangre, agujas  daño corporal, pueden comprometer la salud individual, colectiva y la efectividad de los servicios de atención médica,; como cuando el miedo a las agujas te lleva a evitar presentarte a intervenciones como análisis sanguíneos, consultas médicas, cirugías y/o aplicación de vacunas.


Fobia social: El trastorno de ansiedad social, también definido como fobia social en el manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales de la APA en su quinta edición, define la fobia social como ”Miedo o ansiedad intensa en una o más situaciones sociales en las que el individuo está expuesto al posible examen por parte de otras personas.” cuyos criterios de diagnóstico incluyen, además del miedo y ansiedad intensos, inhibición conductual que dificulta el desarrollo humano en distintas áreas de desempeño como afectiva, laboral, académica entre otras; resistencia y evitación ante situaciones sociales específicas o en general. Los síntomas son desproporcionados a la amenaza o riesgo real que las interacciones sociales puedan representar y persisten temporalmente durante periodos prolongados, mayores o iguales a seis meses; el malestar causado por los síntomas se considera clínicamente significativo por el deterioro que ocasiona en las diversas áreas de funcionamiento. (APA 2014; OMS 2025)


Retomando el ejemplo al inicio de esta sección de la presentación, algunos síntomas de este tipo de fobia pueden ser fobias más específicas, en cuyo caso deberá aclararse si los síntomas se limitan a la presencia de la fobia o actividad específica, por ejemplo: la glosofobia o el temor a hablar en público; la gelofobia del ejemplo anterior; gerontofobia, xenofobia y homofobia que se refieren a las personas mayores, pertenecientes a algún grupo humano con características culturales específicas, y  a personas cuya orientación sexual difiere de la heterosexualidad respectivamente; también puede incluir  Filofobia o miedo al amor; la coulrofobia o miedo a los payasos; pogonofobia, miedo a las barbas; Gamofobia, miedo a las relaciones afectivas monógamas; a largo plazo, que implican un compromiso y/o al matrimonio; la Gelotofobia que incluye la aversión a los acentos y otras formas de hablar y la Filemafobia, que se refiere al miedo irracional y descontrolado a besar, tanto a dar como a recibir un beso, y que puede manifestarse en cualquier contexto, no solo en el romántico.


Otras fobias específicas sobre las que encontré referencia y me parecieron peculiares son:


La amaxofobia, miedo intenso e irracional a conducir un vehículo o a viajar en él; tanatofobia, miedo extremo e irracional a la muerte o al proceso de morir; fagofobia, miedo irracional, intenso y persistente a tragar alimentos, líquidos o pastillas; xantofobia, al color amarillo; octofobia, al número ocho; megalofobia, a los objetos descomunales; traumatofobia, miedo a sentirse herido; eisoptrofobia, miedo a los espejos; ablutofobia, a bañarse o lavarse; cromofobia, a los colores; caliginefobia, también conocida como venustrafobia o complejo de Licea


¿En cuál subcategoría clasificarías cada una de ellas?


Finalmente, las Fobias generalizadas suceden por la combinación de diferentes elementos que pueden presentarse de manera aleatoria. ¿Alguna vez te has imaginado escenarios catastróficos en los que una serie de eventos aleatorios que se concatenan tienen como resultado desenlaces desafortunados? En la industria del entretenimiento existen producciones que caricaturizan esta condición, desarrollando personajes que temen las consecuencias de eventos en serie. (APA 2014; OMS 2025)


Las fobias pueden desarrollarse como causa o consecuencia de otros padecimientos. La comorbilidad de estos trastornos incluye condiciones psiquiátricas cómo otros trastornos de ansiedad, depresivos y bipolares; trastornos relacionados con sustancias, síntomas somáticos y trastornos relacionados; y trastornos de la personalidad. (APA 2022)


Una vez diagnosticadas por cumplimiento de criterios y/o aplicación de pruebas diagnósticas, las fobias suelen atenderse a través de métodos y técnicas de atención basadas en las teorías cognitivo conductuales, las cuales tienen mayor evidencia científica de efectividad para estás patologías en particular. Por ejemplo, la terapia de exposición, la desensibilización sistemática, y los tratamientos con realidad virtual que tienen como objetivo revertir los “ciclos de ansiedad y evitación”.


En cuanto a las técnicas de exposición suelen distinguirse parámetros como la exposición directa o indirecta al estímulo; el tipo de respuestas ante los estímulos fóbicos y la inclusión u omisión de estratégias de control cognitivo en el aprendizaje de modificación de respuestas cognitivas. Estas técnicas pueden incluir exposición gradual, inundación y desensibilización sistemática (Delgado y Sánchez 2019).


Exposición en vivo: Las técnicas de exposición directa resultan efectivos gracias al fenómeno de habituación, efecto psicológico que consiste en la disminución de intensidad de las respuestas ante un estímulo debido a su contacto frecuente y reiterado.


Entre los parámetros de las variables que intervienen en esta práctica terapéutica él o la terapeuta pueden decidir si la forma en que se presentará el estímulo será real o simbólica; si la intensidad de la exposición será gradual o por inundación; la frecuencia de las exposiciones; su duración, y los apoyos disponibles durante la exposición (Delgado y Sánchez 2019)


Se ha observado que la intervención en grupo o asistida por algún acompañante favorece la prevalencia temporal de los efectos benéficos de este tipo de intervención. 



Desensibilización sistemática: se remonta a los trabajos de Joseph Wolpe (1958) pionero en el tratamiento de los trastornos de ansiedad relacionados con las fobias, basándose en el principio fisiológico de inhibición recíproca que observa la competencia entre dos respuestas opuestas: relajación vs ansiedad; y consiste en el entrenamiento de los estados de relajación como estrategia efectiva de afrontamiento. Dando por desensibilizado el estímulo cuando las unidades subjetivas de ansiedad llegan a los niveles más bajos en una escala de 1 a 10 siendo 1 el nivel más bajo de ansiedad.


Aplica principios conductuales como la inhibición recíproca y contracondicionamiento para generar respuestas incompatibles con la ansiedad a través de la relajación y la exposición permanente al estímulo fóbico. (Delgado y Sánchez 2019)



La exposición al estímulo puede presentarse de forma directa o indirecta mediante imaginación apoyada por enriquecimiento ambiental real o virtual. Existen evidencias de su eficacia en el tratamiento de fobias específicas como: acrofobia con síntomas de temor a los vuelos en avión; en zoofobias con síntomas de ornitofobia y otras crisis de ansiedad.


Entre los retos o dificultades a las que se han enfrentado tanto terapéutas como pacientes ha sido la afantasía incapacidad neurológica para imaginar, o falta de habilidades imaginativas por escasa estimulación, ante técnicas de exposición indirecta; y el poco control sobre este tipo de variables.



La Realidad virtual Ha sido un tratamiento alternativo implementado recientemente debido a los avances tecnológicos de la Háptica. Para conocer un poco sobre este tipo de tecnología puedes consultar el video sobre “Percepción háptica” en este  canal, que aparecerá vinculado en la esquina superior de tu pantalla, o en la descripción del video si lo estás consultando a través de Facebook. Esta tecnología permite simular entornos a través de los que él o la terapeuta guía la exposición a los estímulos, controlando variables que favorezcan la adaptación de la persona en tratamiento; asegurando su confidencialidad; la calidad de las observaciones sobre los patrones conductuales y la posibilidad de autodirigirse el tratamiento como una más de las ventajas descubiertas en la práctica.




Además, la disminución de costos en comparación con las exposiciones en vivo de algunos tipos de fobias; la maleabilidad del escenario y el hermetismo que ofrece la simulación respecto a estímulos no relacionados con el tratamiento, también favorecen los resultados de su aplicación; entre sus desventajas, se ha observado que la simulación presenta límites en cuanto a la exposición del estímulo, por lo que después de la intervención mediada por este tipo de tecnologías es necesaria la comprobación en vivo de su eficacia (Delgado y Sánchez 2019)


A pesar de las ventajas económicas que la realidad virtual puede representar, el hardware y software aún implican una inversión que no está al alcance de cualquier profesional de la salud mental; además la sugestionabilidad de las personas participantes puede ser insuficiente para asegurar la efectividad del tratamiento (Delgado y Sánchez 2019). Para conocer un poco sobre el fenómeno de sugestión, y las opciones para su psicometría te recomiendo consultar el video sobre sugestión de la serie “sugestión y catarsis” publicada en esta misma temporada el año pasado en las redes de este proyecto. 


Entre las fobias que más eficazmente se han atendido a través de la simulación con realidad virtual en algunos metaanálisis se mencionan la amaxofobia (miedo a conducir); la catsaridafobia (miedo a las cucarachas); aracnofobia; acrofobia; agorafobia; fobia social y glosofobia o temor a hablar en público.



Comúnmente ante cualquier tipo de malestar, consciente o no tan conscientemente, las personas desarrollamos estrategias de afrontamiento que amortiguan el impacto del malestar en nuestras vidas, sin embargo, respecto a la salud mental, igual que con la salud física, nuestra calidad de vida depende de la presencia o ausencia de enfermedades y trastornos, por esta razón, si detectas en ti, o conoces a alguien que experimente síntomas similares a los que he descrito en esta presentación lo más recomendable es que acudan a los servicios de atención de su preferencia para iniciar el tratamiento adecuado a cada situación. 




Si llegaste hasta aquí, ¡gracias!


Que disfrutes las celebraciones de otoño y recibas los mejores “trato o truco” de la temporada.



REFERENCIAS



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