Percepción Háptica

Hace tiempo elegí la bicicleta como medio de transporte principal. Es una mercurio rodada 26 de segundo uso que continuamente necesita ajustes, lo que me hace mantener especial atención en ella al pedalear. Es curioso notar como una vibración distinta, un sonido determinado, un movimiento específico me permite advertir, incluso anticipar situaciones específicas como los movimientos necesarios ante cierto tipo de relieve, averías o modificaciones necesarias, y sé que esto no es novedad para nadie que sepa conducir un vehículo o manejar algún tipo de maquinaria, hasta tocar un instrumento músical. Existe una narrativa específica que describe nuestras generaciones con el concepto “cyborg” aludiendo a nuestra fusión con la tecnología (Teoría Cyborg en pantalla); y entre los múltiples procesos cognitivos que entran en juego en dicha fusión, hay uno que como psicóloga ha llamado mi atención en especial: “El sistema de percepción Háptica”

*Imagen que incluye portada del libro "Ciencia, cyborgs y mujeres" de Donna J. Haraway; paisaje disponible cc online e imagen de mujer en bicicleta con alas creada con la IA Copilot.

Según la Inteligencia artificial:

“La percepción háptica es una forma de percibir el entorno a través de un sistema sensorial que integra información táctil y kinestésica; cuya tecnología permite recrear sensaciones en entornos virtuales o digitales, ampliando las posibilidades de la interacción humana con el ambiente.”

Háptica, de la palabra griega “Haptikos” o “haptesthai”, significa: “algo que puede ser tocado o sujetado” y que en ocasiones se ha interpretado como la ciencia del tacto. Y para que este fenómeno tenga sentido, es necesario hablar de un proceso fundamental: 

“La percepción humana”

La percepción es el proceso a través del que algunos organismos, en su mayoría vivos, reciben e interpretan los estímulos ambientales endógenos y exógenos; es decir, de su medio interno y externo, para cumplir funciones específicas y sobrevivir. En los seres vivos se ha caracterizado por presentar un desarrollo evolutivo, ofreciendo ventajas adaptativas para la supervivencia de distintas especies; refinándose con el desarrollo de diversas estructuras, órganos y sistemas, como los ojos, que según la especie, presentan características específicas que favorecen su adaptación al entorno, como la regulación del paso lumínico. En el caso de la especie humana, la percepción se complejiza para asimilar y adaptarse a la diversidad de estímulos, no sólo naturales, también sociales y culturales, a través de procesos cognitivos superiores como la memoria, el pensamiento y el aprendizaje. Durante el proceso de percepción nuestro cerebro integra las señales de los estímulos detectados distinguiendo sus características particulares para formar una “Gestalt” o imagen completa de la experiencia, dotándola de sentido y significado, recurriendo a aprendizajes previos.

*Imagen disponible en la página de PSICOpsic en Facebook

Además de estructuras como los ojos, la especie humana cuenta principalmente con un sistema nervioso que a través de mecanismos sensoriales, recibe y conduce las señales de los estímulos mediante fibras nerviosas, con destino a nuestro cerebro, en el que se originan y controlan todos los procesos que nos mantienen con vida y nos hacen ser quienes somos.

Para que la percepción sea posible, es común considerar la intervención de cinco sentidos básicos: vista, tacto, audición, gusto y olfato; sin embargo, dependemos de procesos más complejos, como la propiocepción y la cinestesia, para poder desarrollar nuestras actividades habituales. 



El conocimiento y la conciencia que tenemos de nuestro medio interno y externo depende tanto de estos sentidos básicos, como de los sistemas de percepción compleja, que en conjunto pueden ser identificados como capacidades somestésicas, incluyendo la kinestesia también llamada cinestesia; y el tacto, que como mencioné al inicio, integran el sistema de percepción Háptica

El sistema de percepción Háptica depende inicialmente de la información de los receptores sensoriales que pueden ser mecánicos, térmicos y nociceptivos, para atribuir cualidades al entorno, como la dirección o intensidad de nuestro movimiento, o el agrado y desagrado ante diferentes sensaciones; incluso discriminar información compleja, como se observa en algunos tipos de lectoescritura digital.

 El Tacto y la Kinestesia 

¿Sabías que las experiencias táctiles y su ausencia afectan el desarrollo de algunas especies, incluyendo su comportamiento?

Según el Doctor Ashley Montagu en su libro titulado “El Tacto” (2004), la piel es el órgano sensorial más grande del cuerpo, y el tacto es el primer sistema sensorial en funcionar para enviar señales al cerebro en formación; considerándolos en conjunto, piel y cerebro, uno de nuestros sistemas orgánicos más importantes; describiendo que durante nuestra etapa embrionaria, no es necesaria una medida mayor a 3cm para observar respuestas motoras ante la estimulación táctil.

*Imagen disponible cc online con el título de la portada del libro ""El tacto" del doctor Ashley Montagu

El sentido del tacto se encuentra alojado en la capa más superficial de la piel, conocida como epidermis, en la que casi todas sus terminaciones nerviosas están destinadas a la percepción sensorial; por ejemplo, los plexos nerviosos llamados corpúsculos de meissner, tienen una medida por mm2 corporal de 80 unidades durante la infancia, 20 en la juventud y 4 en la vejez. Los puntos táctiles de nuestro organismo varían de 7 a 135 por cm2, y se estima que el número de fibras sensoriales que van de la piel a la médula espinal superan el medio millón (Montagu 2004). 

Con estos datos quiero destacar la máxima sensibilidad de las niñas y los niños durante sus primeros años de vida, y la disminución progresiva de esta sensibilidad hasta la vejez. De hecho, la pérdida o ausencia de sensibilidad durante esta última etapa es una de las mayores causas de riesgo a la salud, debido a que la ausencia o disminución severa de la capacidad perceptiva de sensaciones como el dolor puede ocasionar descuidos en la advertencia de riesgos y daños como enfermedades y lesiones.

Biológicamente el sentido del tacto depende de nuestro “sistema somatosensorial” para procesar información como la textura, posición, temperatura y dolor corporal, a través de células nerviosas especializadas como los mecanoreceptores, nociceptores y termo receptores, responsables de la detección específica de sensaciones como frío, calor, presión motora, dolor, cambios de velocidad y dirección de movimiento, vibración y posición de los estímulos. 

Elige un par de superficies con diferentes texturas y apoya la yema de tus dedos deslizándola en diferentes direcciones, ¿Distingues su temperatura? ¿Puedes identificar los minúsculos cambios de presión en tu piel debido a su textura y tus movimientos? ¿Qué otra característica reconoces? Todo es gracias a tus receptores táctiles, y a las señales que envían hasta tu cerebro, donde recurres a los procesos de memoria para interpretar y describir las sensaciones.

¿Sabías que la identificación de algunos de estos receptores fue motivo de un premio Novel en el año 2021 por su descubrimiento?

Imfografía dispnible en : https://secihti.mx/premio-nobel-de-medicina-2021/

Existen muchas causas por las que los receptores sensitivos u otras estructuras involucradas en la percepción fallan; cuando es necesario, la neuroplasticidad compensa la disminución o ausencia de sentidos como el oído o la visión, sin embargo, es casi imposible la existencia humana sin el tacto y las funciones que desempeña nuestra piel. 

A través del tacto podemos compensar las deficiencias o alteraciones sensoriales como en el caso del compositor Beethoven, que aprovechó las vibraciones de distintos elementos para evocar sus experiencias musicales y seguir componiendo después de la pérdida de su capacidad auditiva. 

Existen métodos pedagógicos en prácticas musicales como el canto, en los que se recurre a las sensaciones corporales para compensar la precisión auditiva, por ejemplo, colocando una mano sobre el piano al presionar una tecla para igualar la nota del instrumento con la emisión vocal. Si te interesa el tema te invito a investigar sobre el método de Roy Hart.

En el desarrollo infantil, tanto humano como de otras especies, el tacto es fundamental para establecer los fenómenos de “apego” que describo en el video publicado anteriormente en este canal, mismo que puedes consultar a continuación. 

El contacto directo con las y los neonatos o recién nacidos, activa circuitos neuronales que favorecen su supervivencia, adaptación, y el desempeño parental durante su cuidado, crianza y educación. El tacto directo brinda sensaciones de satisfacción. bienestar, calma. seguridad y consuelo; es uno de los recursos más efectivos para la regulación emocional infantil, y para aprender la autorregulación necesaria durante situaciones y etapas críticas o períodos sensibles del desarrollo humano en general.

La exploración del sentido del tacto es tan antigua como la historia humana, sin embargo han existido descubrimientos científicos que han dejado huellas importantes en el avance de su conocimiento.

“El Homúnculo de Penfield”

A mediados del siglo veinte, durante algunas investigaciones con neuro estimulación, el neurocirujano Wilder Penfield diseñó un mapa cortical para distinguir la relación entre la actividad cerebral, la percepción somatosensorial y la actividad motora humana, obteniendo como resultado un homúnculo con proporciones físicas alteradas que correspondían con la intensidad con la que percibimos los estímulos táctiles, según sus observaciones.

Topografiando un tercio de la corteza somatosensorial correspondiente al tacto de las manos; otro tercio al rostro, labios, lengua y faringe; y el tercio restante al resto del cuerpo, incluyendo el tronco y sus extremidades. Te invito a recorrer con tu mano los diferentes puntos de su mapa, comprobando la intensidad de tu sensibilidad en cada una de las regiones que explores. Cuéntame en comentarios si consideras que coincide con tu percepción; ¿podrías hacer un mapa de la sensibilidad que percibes en todo tu cuerpo?.

Con el avance de las neurociencias, este modelo fue cuestionado y modificado, refinando sus aportaciones a la neuro exploración por el aprovechamiento de las distintas técnicas de neuroimagen de las que disponemos en la actualidad.

Lo que nos ha permitido saber, por ejemplo:

  • Que desde la etapa fetal, el sistema somatosensorial comienza a formarse y a recibir estímulos, enviando señales al cerebro en formación. 
  • Durante la infancia la plasticidad neuronal permite que la corteza somatosensorial se refine con la experiencia. El contacto físico temprano es crucial para el desarrollo de fenómenos como el apego y la regulación emocional.
  • Al llegar a la adolescencia y posteriormente a la adultez, la corteza somatosensorial sigue adaptándose a nuevas experiencias táctiles. En personas que practican actividades que requieren precisión como la música y la actividad artesanal, esta área se expande y sus funciones se refinan.

La corteza somatosensorial se divide en:

Área primaria (S1): Procesa información táctil básica y está organizada según el homúnculo de Penfield, donde las manos y la cara tienen una representación cortical más extensa debido a su alta sensibilidad.

Área secundaria (S2): Integra información sensorial y participa en la percepción consciente del tacto.

Áreas de asociación: Conectan la percepción táctil con la memoria y la emoción, influyendo en la interpretación de los estímulos.

El método topográfico de Penfield ha sido aprovechado en el estudio de diferentes condiciones clínicas, tanto humanas como de otras especies; aportándonos comprensiones más detalladas sobre nuestra sensibilidad, percepción y capacidad de movimiento en el espacio.

*Screenshot del video "Somatosensación, tacto y percepción Háptica"disponible en YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=jEO2VZVeiDQ

Otras aportaciones relevantes han sido la observación de las redes neuronales implicadas en los procesos de percepción somatosensorial y su interrelación fluctuante, como puedes apreciar en el enlace que aparece en el video vinculado a continuación, en el que se describe la participación de redes neuronales como la red cíngulo-opercular y la red inter-efectora.


 La cinestesia o Kinestesia

Una vez descritas algunas de las bases biológicas del sentido del tacto hablaré un poco sobre la kinestesia, también llamada cinestesia, que nos permite interpretar los estímulos relacionados con la posición y movimiento corporal. Dice Hector Aguirre en sus “Apuntes para una antropología de las sensaciones” que “Poder sentir el cuerpo propio es una forma de funcionar del ser humano, que ha tenido un trayecto más centrado en la piel y el tacto”.

Kinesthesia deriva del griego kínesis (κίνησις) y aisthesis (αἴσθησις), que se refieren respectivamente al movimiento y sensación. La palabra kinestesia se utiliza para hablar sobre la percepción del movimiento del propio cuerpo. Como capacidad es inseparable de otros sistemas perceptivos como la propiocepción que se refiere a la capacidad de ubicar nuestro cuerpo y sus movimientos en el espacio, o la cenestesia que se refiere a la capacidad de percibir el interior de nuestro cuerpo y que, en conjunto, dependen del sentido básico del tacto.

Su importancia reside en su desarrollo evolutivo y contextual; las habilidades que desarrollamos en este sistema dependen de nuestra socialización cultural. Podemos observar diferencias evidentes en grupos que realizan ciertas prácticas deportivas o de carácter espiritual como yoga, o que mantienen hábitos relacionados con el movimiento debido a necesidades específicas como las formas de producción y sustento. Sin embargo, independientemente de nuestro contexto, es precisamente su determinación biológica la que nos permite desarrollar habilidades kinestésicas, e influir en ellas intencionalmente a través de diversas prácticas.  

La kinestesia tiene un rol fundamental en el desarrollo infantil; como dimensión de la inteligencia  interviene en la expresión de emociones, ideas e interacción social. La kinestesia nos permite interactuar con el ambiente y conocerlo durante la infancia, a través de las conductas filiales y de exploración que menciono en el video sobre apego; que además son imprescindibles en el establecimiento del mismo fenómeno. Los programas de estimulación enfocados en las habilidades kinestésicas pueden incluir actividades de equilibrio, coordinación y desplazamiento, combinando el uso de elementos como obstáculos, esferas, cuerdas, aros, instrumentos musicales; inmersión en agua, arena y otras sustancias; y suelen aplicarse a personas con alteraciones como la desregulación sensorial; en rehabilitación; en la atención a trastornos del neurodesarrollo y en programas de estimulación temprana.  

Durante las prácticas kinestésicas los estímulos se procesan en las áreas cerebrales sensitivas que mencioné anteriormente, recibiendo y transmitiendo señales electroquímicas a distintas regiones cerebrales como el lóbulo parietal, temporal; los ganglios basales y el cerebelo, en las que se procesan las señales provenientes de nuestras extremidades y se controlan actividades como la coordinación y el equilibrio, para finalmente alcanzar el lóbulo frontal, responsable de interpretar, coordinar y controlar de forma consciente nuestras respuestas ante cada uno de los estímulos, discriminados y seleccionados previamente por los procesos de atención.

La kinestesia influye en el desarrollo cerebral de estructuras como el cuerpo calloso, que depende de la repetición constante de movimientos contralaterales como el gateo. El cíngulo anterior se desarrolla a través de movimientos nuevos y complejos como subir escaleras cuando se está aprendiendo a caminar, o se refuerza al aprender y practicar algunos pasos de danza o baile en la etapa adulta. Este tipo de movimientos cambian el centro de atención del cerebro, activando regiones involucradas en funciones ejecutivas como la planificación y secuenciación de información, indispensables en la resolución de problemas y el aprendizaje. La estimulación psicomotriz, tanto fina como gruesa, relacionada con las habilidades kinestésicas, tiene efectos posteriores en el desarrollo de las habilidades cognitivas, como la comprensión del lenguaje y la lectoescritura. (Rubio, Nuria 2012)


La percepción háptica como sistema

Cuando se combinan las sensaciones del tacto y la capacidad kinestésica se establece un sistema de percepción conocido como háptico, que nos permite percibir estímulos e interpretarlos sin necesidad de recurrir a la vista, el oído, el gusto o el olfato, aunque pueden intervenir como estímulos para activarlo.

El término háptico se usa para describir una extensión del sentido del tacto gracias a los procesos cognitivos implicados en la percepción humana al recurrir a la memoria de las experiencias vitales relacionadas con las interacciones con el ambiente. El Dr. Ashley considera que el háptico es un sentido adquirido que refleja los objetos o estímulos con los que se ha interactuado previamente. Este sistema nos pone en contacto físico imaginario con aquello que experimentamos antes, a través de estímulos poco relacionados con la experiencia real.

El sistema de percepción Háptica integra esa “Gestalt” o interpretación completa de la combinación de estímulos que activan los receptores involucrados en las experiencias táctiles y kinestésicas ante estímulos artificiales, alterados o imaginarios, inducidos por los fenómenos de sugestión que puedes conocer en el video sobre sugestión de la serie “Sugestión y catarsis” publicada en el canal de YouTube. 

La siguiente imagen es una screenshot de un video publicado en TikTok en el que se exponen las experiencias de diferentes personas ante simulaciones de realidad virtual como caídas libres, inmersión en olas gigantescas y exploración subacuática, todas con características suficientemente sugestivas como para activar diferentes reacciones del sistema nervioso, entre las que podemos apreciar con claridad las correspondientes al tacto y la kinestesia; en otras palabras, las personas implicadas experimentan la percepción de movimiento y tacto ante estímulos simulados por ilusiones ópticas o estimulación visual.

En la literatura de referencia se distingue entre percepción háptica activa (exploración táctil) cuando exploramos el entorno y los objetos, consciente e intencionalmente, a través del movimiento y el tacto; y percepción háptica pasiva (recepción sensorial) cuando percibimos los estímulos correspondientes sin intención consciente, como al sentir la textura del asiento en el que acabamos de sentarnos.

Actividades humanas como la lectura en Braille, dependen de la percepción háptica activa, al explorar los patrones del relieve a través del tacto y las sensaciones del movimiento dactilar, recurriendo también a la percepción cognoscitiva al pasar de la corteza somatosensorial del cerebro al lóbulo frontal para interpretar los estímulos involucrados. 


Psicometría

Edward Thorndike, precursor del conductismo aseguraba qué: “Si alguna cosa existe, ella existe en cierta cantidad y puede ser medida. Delimitar la intensidad de una sensación, como por ejemplo el dolor, es el primer paso para estudiar científicamente el grado en que un tratamiento ayuda a aliviarlo… se hace ciencia cuando un fenómeno se puede medir o cuantificar ” (Thorndike 1918 en Asnar 2019) Sin embargo la tarea de medir se complica cuando interviene la subjetividad humana; la percepción como proceso cognitivo depende de nociones que pueden ser relativas; depender de situaciones específicas y/o cambiar de significado según el contexto.

En un experimento en el que se solicitó a las personas participantes evaluar la temperatura en tres baldes con agua, templada a diferentes temperaturas, se observó que las apreciaciones de “frío” y “caliente” variaban dependiendo del balde que tocaban previa y posteriormente con ambas manos.

Evaluar nuestras capacidades sensitivas o las de cualquier otra especie depende, además de considerar si la capacidad de sentir está presente o ausente, de medir la intensidad de dicha sensibilidad, es decir cuantificar las diferencias que somos capaces de distinguir en cada uno de los estímulos. Habilidad que se desarrolla dependiendo, tanto de los aprendizajes socioculturales, como de la capacitación o procesos de educación sistematizados para establecer parámetros comunes y modelarlo como actividad especializada que puede observarse en oficios y profesiones como la cata y degustación gastronómica; la igualación de pintura; la perfumería, la ejecución y composición musical; algunas formas de producción artística y habilidades necesarias en industrias como la automotriz; la textil o la metalúrgica, entre muchas otras.



Algunas personas dedicadas a la metalurgia aprenden a distinguir diferencias mínimas de temperatura en los metales por la intensidad de brillo que emiten al fundirse. (Robles et. al. 2016) Hay quienes pueden distinguir hasta veinte tonalidades de un sólo color; en la gastronomía e industria de alimentos se forman personas especializadas en la distinción y apreciación de cualidades organolépticas; lo mismo ocurre entre bioquímicos, perfumistas, y geólogos; sin embargo, nunca estará de más contar con los dispositivos de medición exacta que respalden sus afirmaciones.

En el otro extremo, hay personas que por diversas situaciones del contexto padecen una enajenación corporal tal, que pierden casi por completo la capacidad de distinguir estímulos como el dolor, el olor, el sabor o la temperatura, y en muchas ocasiones se ven expuestas a sufrir daños y enfermedades por esta condición. Durante el auge de la revolución industrial, antes de que las condiciones laborales fueran reguladas, a las consecuencias psicopatológicas de esta situación se les trató bajo el concepto de alienación.

La psicofísica forma parte de la psicología experimental; se encarga del estudio de la relación de los organismos vivos con el ambiente; las percepciones y juicios de por medio en el caso de la especie humana; estableciendo relaciones cuantitativas entre variables como la presentación de los estímulos o inputs sensoriales y las reacciones del organismo expuesto o outputs sensoriales, cuantificando cuatro tipos básicos de comportamientos perceptivos: detección, discriminación, reconocimiento y estimación. Estas variables conductuales en la percepción de los estímulos sensoriales se estudia a través del concepto “Umbrales de Percepción” que define la capacidad sensitiva individual, estableciendo límites mínimos y máximos requeridos en los cambios de intensidad de los estímulos para ser percibidos, tolerados o imperceptibles por los sentidos humanos. (Asnar, José 2019)

Estos umbrales surgen de relaciones matemáticas como: 

La ley de Weber - Fechner, fisiólogo y físico respectivamente, que por sus trabajos en conjunto, formaron parte del grupo fundador de la psicología científica, al establecer una “relación logarítmica" entre la magnitud de un estímulo y la intensidad con que se percibe.  (José Asnar 2019).


Por un lado las observaciones de Weber concluyeron que “la relación entre la cantidad o intensidad del estímulo recibido, anotado como pequeña diferencia, dividido entre el estímulo general, da un valor constante” Lo que permite identificar las acciones necesarias para alterar la sensibilidad en alguna de sus modalidades (táctil, auditiva, gustativa, visual, olfativa, etc.), como disminuir la presión ejercida al aplicar un estímulo sensorial, o incrementarlo según las necesidades perceptivas de su aplicación.(Robles et. al. 2016 y Aznar 2019)

Constante de Weber: 

En la que E Equivalía a la percepción mínima del estímulo mientras que E corresponde con la estimulación en general. La percepción de aumento en un estímulo es proporcional a la magnitud del estímulo. 

Por otro lado, Fechner asumió que todos los umbrales diferenciales eran subjetivamente equivalentes y que en consecuencia el incremento de la sensación que identificó como S podía calcularse a partir de la constante de Weber, estableciendo la ley de Weber - Fechner.


En esta ecuación S se refiere al incremento en la sensación y “C” a la constante de proporcionalidad, mientras que los valores de E conservan los principios asignados por Weber.

De las observaciones de Weber y Fechner se obtuvieron conceptos como (Asnar 2019):

  • Umbral Absoluto. Se refiere a los niveles de percepción a partir de los que podemos experimentar o dejar de experimentar una sensación; separa los estímulos perceptibles de los imperceptibles. Puede ser mínimo o máximo; en ambos casos dificultan la percepción del individuo, ya sea por falta de relevancia o intensidad, o por saturación o sobreexposición. Dependiendo del estímulo.
  • Umbral Relativo diferencial. Se refiere a la diferencia mínima que se puede detectar en el cambio de intensidad de los estímulos.

Según el principio de Weber cuanto más fuerte sea el estímulo inicial, mayor será la intensidad adicional necesaria para detectar la diferencia en el segundo estímulo. 


Suponiendo que una persona comienza a percibir una descarga eléctrica a partir de 0.5 mA y que el valor de E, es decir la intensidad mínima del estímulo general E = 0.5mA equivale a la décima parte de este valor, 0.05mA. la constante K que resulta de dividir la intensidad mínima entre el estímulo general K = 0.05mA/.5mA = 0.1mA nos permitirá conocer el próximo incremento de intensidad, necesario para la percepción del cambio en el estímulo:

Lo que implica qué, para ser percibida, la siguiente descarga deberá tener una intensidad de 0.605 mA y repetir sucesivamente los incrementos y estimaciones para establecer una escala de sensación en la que el estímulo inicial de .5mA correspondería con el valor mínimo o 0: 0.55 equivaldría al primer nivel o 1; 0.605 mA sería el segundo nivel o 2 y así sucesivamente. 

Para hacer un experimento relacionado con este principio matemático, puedes tomar un compás, o un par de palitos chinos, y colocarlos con ambas puntas unidas sobre el dorso de tu mano, separando una punta de la otra poco a poco, milímetro a milímetro, registrando los ángulos en los que logras distinguir la presencia por separado de ambas puntas en la superficie de tu piel y seguir registrando las medidas cada vez que logras percibir un cambio en la posición de los estímulos; además, puedes repetir el experimento con otra persona y contrastar sus resultados, estimando si su sensibilidad es igual a la tuya o presenta diferencias ¿Podrías hacer una hipótesis sobre la razón de esa similitud o diferencias? ¿En qué aplicarías este tipo de conocimiento?.

Explorar los objetos a través de nuestro sistema de percepción háptica puede incluir atender aspectos como el movimiento lateral, la presión, el seguimiento de contornos y del espacio. 

Como en la mayoría de las disciplinas científicas, las nociones y los métodos de evaluación sensorial se han diversificado dependiendo de los enfoques de investigación y las necesidades con que se aplican. Generalmente, los métodos sensoriales se clasifican en dos: los métodos analíticos y los métodos afectivos, que evalúan las características de los estímulos por un lado, y por otro los efectos de la estimulación en cada participante. Estos métodos suelen aplicarse en estudios y proyectos como pruebas hedónicas y de mercado; pruebas de estabilidad y vida útil de los productos; control sensorial de materia prima y producto terminado; desarrollo de nuevos productos y análisis de la competencia comercial. (Severiano et. al. 2016) 

Desarrollo tecnológico y aplicaciones del sistema de percepción Háptica:

En cuanto al sistema de percepción Háptica y sus aplicaciones tecnológicas, nunca había escuchado sobre sus métodos de estudio y diseño; la inteligencia artificial refiere fuentes en las que se describen efectivamente las pruebas psicofísicas como las de Weber y Fechner; técnicas de estimación y magnitud; experimentos de discriminación, pruebas de reconocimiento de objetos; sistemas de retroalimentación háptica y baterías de habilidades hápticas, para cuantificar variables como la detección de estímulos táctiles; localización espacial de estímulos propioceptivos y kinestésicos; discriminación sensorial de objetos y sus características como textura, dureza, peso o forma; o variables como la “memoria háptica” que se refiere a la capacidad de retener información táctil en algunos tipos de memoria y la influencia de la información sobre los estímulos, en procesos como la percepción y reconocimiento de objetos.  

La retroalimentación háptica se ha perfeccionado en dispositivos electrónicos; se han desarrollado motores de vibración avanzados y sistemas de resistencia variable para simular texturas y movimientos en entornos digitales.


Los avances en interfaces hápticas buscan estimular las zonas más sensibles del homúnculo para generar experiencias táctiles más realistas. 



La retroalimentación háptica se usa en simuladores médicos para entrenar cirujanos a través de sensaciones táctiles realistas; también se han creado exoesqueletos hápticos para atender pacientes con movilidad reducida o ´para realizar actividades en industrias como la aeronáutica. En personas que han perdido una extremidad, el mapa cortical puede reorganizarse, permitiendo que otras áreas del cuerpo asuman funciones sensoriales previamente asignadas a la parte perdida.

Imagen disponible en: https://www.galiciapress.es/texto-diario/mostrar/833775/exoesqueletos-ayudar-operarios-soportar-pesos-posturas

Existen dispositivos que combinan retroalimentación háptica con inteligencia artificial para mejorar la accesibilidad a la información y otros beneficios.

Actualmente el Braille se integra también en algunas pantallas hápticas, en las que los puntos en relieve cambian en tiempo real para mostrar información digital de manera fluida. 

Se han desarrollado guantes que, integrando la háptica, permiten experimentar la sensación de diversas texturas y estímulos mecánicos.

En psicoterapia, la percepción háptica puede facilitar el bienestar humano a través de estimulación multisensorial y afectiva. La memoria sensorial háptica está conectada con emociones y recuerdos, influenciando las apreciaciones que tenemos del entorno. Algunos diseños táctiles que incluyen la inmersión en distintos escenarios pueden reforzar e influenciar experiencias emotivas. Algunos diseños hápticos se han incluido en terapias enfocadas en el manejo de la ansiedad y el estrés

Aunque todo estos avances puedan ser prometedores, eficientes y avanzar a paso acelerado serán insuficientes para atender las necesidades humanas si descuidamos los fundamentos del desarrollo humano, nuestra dependencia vital del movimiento y la socialización en entornos adecuados y saludables. La percepción háptica forma parte de los procesos de pensamiento que han hecho de las civilizaciones humanas lo que son, la capacidad de recordar, anticipar y recrear experiencias relacionadas con el tacto, el movimiento y la consciencia que tenemos de él, ha sido el motor que ha impulsado inventivas e innovaciones como las que acabo de mencionar, que no solo han asegurado nuestra supervivencia, también nuestra evolución como especie. En cuanto a nuestras experiencias vitales estoy segura de que habrá en las memorias de tu organismo movimientos y sensaciones codificadas por tu historia de vida que consciente o inconscientemente influyen en tu forma de relacionarte con los ambientes que habitas. A veces la señal puede ser la incapacidad de realizar un movimiento; la tensión muscular al acercarte a alguien o la necesidad de contacto físico como medio exclusivo para regularte. La tecnología que se ha desarrollado a partir de los descubrimientos relacionados con el sistema de percepción háptica puede ser un apoyo eficiente para atender muchas de las necesidades humanas pero no debe limitar nuestro acceso al bienestar, tengamos acceso o no a los beneficios de desarrollos tecnológicos como estos podemos atender las necesidades relacionadas con el tacto, la kinestesia y el sistema de percepción háptica en conjunto, a través de la observación, la convivencia y las instituciones sociales creadas para ello.

Si quisieras compartir tu experiencia relacionada con este sistema de percepción me encantaría leerte en la sección de comentarios; si hay alguna inquietud que te gustaría tratar conmigo en privado, puedes contactarme en la dirección de correo electrónico a.psicopsic@gmail.com. Te deseo experiencias de movimiento plenas, contactos memorables y la posibilidad de conocer alguna de estas asombrosas tecnologías.    

Las imágenes que ilustran la publicación fueron creadas con inteligencia artificial; se encuentran disponibles para uso público en la web, o son capturas de pantalla de los videos que te sugiero en la sección de referencias. Si llegaste hasta aquí ¡Gracias! Que estés disfrutando este verano si te encuentras cerca de mis coordenadas geográficas y que recibas el otoño con entusiasmo.

REFERENCIAS

Aznar, José (2019) Introducción a la psicofísica. Dipòsit Digital de la Universitat de Barcelona. Consultado en julio del 2025 en:  https://hdl.handle.net/2445/9922

Montagu, Ashley (2004) El Tacto. Paidós: Barcelona (retomar en p 20)

https://reunir.unir.net/bitstream/handle/123456789/274/Rubio_Nuria.pdf?sequence=1&isAllowed=y

Robles, Bernardo; Sáens, Maía; torres, Liliana (2016) Estudios de Antropología biológica. Kinestesia y cenestesia, las dimensiones olvidadas, apuntes para una antropología de las sensaciones. Escrito por Hector Darío, Aguirre. CONACULTA: México. Vol. XVIII-2 Consultado en Junio del 2025 en: https://revistas.unam.mx/index.php/eab/article/view/56874/50472

Rubio, Nuria (2012) Estimulación de la inteligencia corporal en niños de cinco años. Universidad Nacional de la Rioja: España. Consultado en Julio del 2025 en: https://reunir.unir.net/bitstream/handle/123456789/274/Rubio_Nuria.pdf?sequence=1&isAllowed=y

Severiano, Patricia; Gómez, Dulce; Méndez Carlos; Rios, Sandra; Escamilla Adelina; Utrera, Mariana (2016) Manual de evaluación sensorial. Facultad de Química. Universidad Nacional Autónoma de México: México






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