Sobre la paternidad.


La paternidad y algunas características del vínculo que se establece con el padre comienzan incluso antes de la concepción biológica, cuando el hombre se imagina a sí mismo desempeñando el rol de papá, cuando comienza a tener expectativas sobre el hijo o hija que desea, como la personalidad que tendrá o cuáles serán sus habilidades; cuando se implica de manera activa en la planificación de la cantidad de hijas e hijos que pretende tener; los periodos y condiciones ideales para hacerlo, el tipo de educación que van a recibir y las estrategias a seguir para atender las necesidades socioeconómicas de esta etapa.


Para facilitar este proceso es importante que el hombre en cuestión se informe sobre los métodos, prácticas y procesos implicados en el embarazo, crianza y desarrollo infantil; que se incluya activamente acompañando a la mujer en el proceso, asistiendo lo máximo posible a las consultas médicas y actividades relacionadas con él; participando en las decisiones sobre la atención médica y otras especialidades para procurar el bienestar materno-infantil; conociendo detalles como el sexo del bebé y condiciones importantes para su desarrollo prenatal como el estado de salud materno; participar en la elección del nombre, adaptaciones y accesorios necesarios para la llegada del bebé, la elección de los colegios y el cuidado del ambiente en el que van a desarrollarse como padre e hija o hijo.


El embarazo de la mujer y la paternidad también producen cambios fisiológicos en el organismo de los hombres, existen investigaciones donde se han observado incrementos o decrementos en la producción hormonal, y modificación en la actividad neuronal ante diferentes estímulos. 


Entre estas investigaciones, la doctora Jennifer Mascaro, Patrick Hackett y James Rilling realizaron algunas pruebas psicométricas, análisis hormonales y escaneos cerebrales para observar algunas transformaciones y reacciones fisiológicas en el organismo de un grupo de hombres con hijos de entre uno y dos años de edad, y otro grupo de hombres sin hijos, descubriendo que, igual que en la mujer, en el hombre con hijos pequeños la producción de oxitocina aumenta, favoreciendo el vínculo que se establece con ellos; estimulando los sitios de recompensa en el cerebro, lo que produce sensaciones de placer y bienestar al interactuar con las y los niños. También observaron niveles disminuidos de testosterona en el organismo de los participantes con hijos, lo que explicaría la disminución de tendencias y conductas agresivas, y el incremento de empatía y vinculación afectiva o emocional que favorecen la paternidad. (Mascaro, Hackett, Rilling. 2014)


En estudios de resonancia magnética se ha observado incremento en el volúmen de la materia gris de los padres, durante el primer y cuarto mes posteriores al nacimiento de sus hijas e hijos, esta estructura está involucrada en la motivación y sistema cerebral de recompensa, favoreciendo adaptaciones funcionales para la relación del padre con sus hijos, motivación para su cuidado y detección de señales infantiles como bienestar y malestar para atender eficazmente sus necesidades. También se observó que el tiempo que pasan los padres cuidando a sus hijos es proporcional a la cantidad de conexiones neuronales que se establecen; mientras mayor sea el periodo que dedican al cuidado infantil, mayor es la cantidad de conexiones que se establecen en el cerebro.


Posiblemente la civilización humana sería distinta a la actual, si estas adaptaciones evolutivas se hubieran desarrollado de otra forma, y aunque las sociedades humanas aún tenemos mucho por hacer en cuanto a investigación, educación, políticas públicas y laborales para favorecer el desarrollo humano sin relegar a ningún grupo, las necesidades para establecer una familia sana ya son atendidas en varias regiones del mundo; en el caso de la paternidad, la Organización Internacional del trabajo estableció una “licencia por paternidad”, a través de la que se otorgan algunos días de descanso pagado, posteriores al nacimiento o la adopción de las y los hijos, licencia que en México es de cinco días, con la posibilidad futura de extenderse a quince días si se aprueba la propuesta.  


Está demostrado que actividades propias de la crianza como la enseñanza de habilidades y el modelamiento de conductas fortalece el autoconcepto de los padres, su sensación de seguridad, autorrealización y logro. Una paternidad que se desea, se asume y se practica con responsabilidad, confianza y afecto es una paternidad que merece ser celebrada y promovida en cada rincón de este planeta. 



Si tienes un padre que celebrar, el recuerdo de uno; o eres un padre que merece celebrarse, recibe una felicitación de mi parte, deseo que disfrutes cada momento con tus hijas, hijos, hijes o padres. Si llegaste hasta aquí ¡muchas gracias!, cualquier aportación sobre el tema es bienvenida en la sección de comentarios, también puedes contactarme en privado escribiendo a: a.psicopsic@gmail.com


Hasta la próxima publicación.


REFERENCIA


Jennifer S. Mascaro, Patrick D. Hackett, James K. Rilling, (2014) Differential neural responses to child and sexual stimuli in human fathers and non-fathers and their hormonal correlates, Psychoneuroendocrinology, Volume 46, Pp. 153-163, ISSN 0306-4530. DOI: https://doi.org/10.1016/j.psyneuen.2014.04.014.




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