Procesos cognitivos - Atención
La atención es un proceso neurocognitivo consciente e inconsciente que regula y organiza la percepción de estímulos evitando que su diversidad y multiplicidad nos agobien. Sin este proceso la memoria y el aprendizaje serían prácticamente imposibles.
Mientras una persona se encuentra despierta, el fenómeno de la atención puede suceder sin esfuerzo, priorizando algunos estímulos sobre otros dependiendo de nuestras necesidades, objetivos, propósitos o metas, sin embargo, a través del ciclo vital, nuestra posibilidad para controlarla intencionalmente puede variar entre el desarrollo óptimo o suficiente para preservar nuestra autonomía y los déficits en alguno de sus aspectos.
Atender estímulos con los que una persona se identifica afectiva y emocionalmente requiere menos concentración y autocontrol que aquellos para los que no existen redes de memoria previas. Los estímulos que percibimos pueden ser internos o externos, y características como su intensidad, tamaño, color, textura, contraste, movimiento, complejidad y novedad para quien atiende, pueden favorecer o dificultar su atención.
La calidad del proceso de atención se observa en habilidades como orientación, exploración y concentración o vigilancia, mientras que la tendencia a distraerse, la impersistencia y confusión durante la realización de actividades cotidianas podrían indicar deficiencias en su desarrollo o en alguno de los factores que la influyen (Cubero Venegas, 2006, pp. 9 -17):
Factores Neurobiológicos: como la herencia genética, desequilibrios bioquímicos o deficiencia de neurotransmisores.
Factores Ambientales: estos factores se refieren a características socioculturales, el ambiente familiar, escolar; la situación económica incluso niveles altos de contaminación.
Factores Emocionales: entre ellos la carga afectiva, motivación, autoconcepto y autoestima. La motivación y las emociones dirigen el sistema de atención, emociones como rabia, miedo, tristeza y frustración interfieren con este proceso. (Benavidez & Flores, 2019, p.33)
Factores de personalidad: entre los que se encuentran el temperamento, carácter y sociabilidad.
Estados transitorios: como el cansancio, estrés, adicciones y el sueño.(Villarroig, 2018)
Durante las investigaciones sobre este mecanismo se han desarrollado modelos que explican la forma en que dirigimos procesos de focalización consciente de los estímulos. Para su evaluación y atención clínica se identifican algunos tipos específicos de atención:
Alerta o arousal. Nivel de consciencia o activación general fisiológica y psicológica de algún organismo durante cualquier actividad entre el sueño profundo y la hipervigilia o estados de activación excesiva.
Amplitud de atención auditiva, auditivo-verbal y visoespacial (Span). Está relacionada con la memoria y se evalúa por la cantidad de sonidos, figuras, palabras y otros estímulos que podemos repetir después de haberlos percibido.
Atención selectiva. Durante este tipo de atención se responde a un estímulo determinado y se ignoran otros, está presente en los otros tipos de atención.
Atención de desplazamiento entre hemicampos visuales. Es la capacidad para enfocar la atención en un campo visual, desenfocar y enfocar áreas distintas del mismo campo visual. Podemos observar este tipo de atención en actividades de percepción visual donde figura y fondo se intercambian.
Atención dividida, dual o compartida. Proceso donde se responde simultáneamente a un doble estímulo.
Atención de preparación. En este tipo participa la alerta para preparar respuestas adecuadas.
Atención sostenida, concentración o vigilancia. Durante este proceso el estado de alerta se sostiene a pesar de distractores como la frustración o el aburrimiento. Deficiencias en este tipo de atención son características de trastornos de atención con hiperactividad.
Inhibición. Atención para inhibir una respuesta natural. (Estévez González et al., 1997, pp. 1992-1993)
Los déficits de atención crónicos pueden provocar dificultades para procesar la información del entorno y afectar las relaciones interpersonales; se encuentran relacionados con algunas enfermedades como el “trastorno por déficit de atención e hiperactividad“ descrito en el Manual DSM-5 (Estévez González et al., 1997, pp. 1990 - 1989) y cuyo diagnóstico requiere la atención del personal médico especializado.
Bibliography
Benavidez, V. & Flores, R. (2019). La importancia de las emociones para la neurodidáctica. WIMBLU Revista de investigación de psicología UCR, 14(1), 25-53. https://revistas.ucr.ac.cr/index.php/wimblu/article/view/35935/36685
Cubero Venegas, C. M. (2006). Los trastornos de la atención con o sin hiperactividad: una mirada teórica desde lo pedagógico. Actualidades investigativas en educación, 6(1), 1-45. https://biblat.unam.mx/es/revista/actualidades-investigativas-en-educacion/articulo/los-trastornos-de-la-atencion-con-o-sin-hiperactividad-una-mirada-teorica-desde-lo-pedagogico
Estévez González, A., García Sánchez, C., & Junqué, C. (1997). La atención: una compleja función cerebral. REVISTA DE NEUROLOGÍA, 25(148), 1989-1997. https://d1wqtxts1xzle7.cloudfront.net/37719182/Bases_neuroanatomicas_de_la_atencion_1.pdf?1432433903=&response-content-disposition=inline%3B+filename%3DBases_neuroanatomicas_de_la_atencion_1.pdf&Expires=1603987914&Signature=Or~N5qKLhlrZQwv1pOj7VbgN85vmNoXE
Fuenmayor, G., & Villasmil, Y. (2008). La percepción, la atención y la memoria utilizados para la comprensión textual. Revista de Artes y Humanidades UNICA, 9(22), 187-202. https://www.redalyc.org/pdf/1701/170118859011.pdf
Villarroig Claramonte, L. (2018). La atención: principales rasgos, tipos y estudio. Repositorio institucional Jaume. http://repositori.uji.es/xmlui/handle/10234/177765


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