El fenómeno de la conciencia (primera parte)

En la primera publicación hablé un poco sobre el proceso de envejecimiento a través del ciclo vital humano, mencionando al “yo” como la formación psíquica a través de la que mediamos nuestras necesidades internas y las demandas del ambiente, es aquello de lo que hablamos cuando nos referimos a la voluntad o capacidad para autorregularse, o al “darse cuenta” (awareness) de algo. Desde algunas corrientes teóricas de la psicología a esta formación del “yo” se le identifica en parte, como nuestro  estado “consciente”, sin embargo, la conciencia es un concepto amplio que no deja de cuestionarse y que se modifica con los resultados de las investigaciones neurocientíficas de quienes dedican su vida a tratar de comprenderla y explicarla. 

La conciencia es un estado neuropsicológico característico de algunos organismos vivos que implica consideraciones filosóficas, biológicas, cognitivas y conductuales. El investigador José Luis Díaz (1943) en su libro “La conciencia viviente” (2017) la define de entrada como una vivencia; como una competencia mental natural de los organismos vivos complejos que presentan cerebro como los seres humanos:

Menciona que uno de los requisitos para otorgar algún grado de conciencia a un organismo vivo es la sensibilidad o capacidad de respuesta motora ante estímulos, es decir, que experimente “fenómenos de sensibilidad”, estos fenómenos pueden observarse incluso en organismos unicelulares y vegetales como las plantas pero especifica que, para reconocer la capacidad de aprendizaje de un organismo ante la experiencia, lo que podría interpretarse como capacidad de conciencia, es necesario observar algún cambio conductual o modificación de la respuesta ante estímulos repetidos.  

La conciencia es un tipo de procesamiento de la información completamente autorregulado que surge de otros procesos que pueden suceder sin su intervención como la atención, percepción, memoria y aprendizaje. Se le identifica en actividades como tomar decisiones, establecer objetivos y la búsqueda de sentido. Surge por la función jerárquica del sistema nervioso, la convergencia de factores ambientales, culturales y sociales en que se desarrolla un individuo; puede afectar a los subsistemas cerebrales para producir las respuestas conductuales e influir en el ambiente. 

En el libro “Desarrolle su cerebro” el Dr Joe Dispenza describe la forma en que nuestros pensamientos, conscientes e inconscientes, modifican la producción química cerebral que afectará a todo el cuerpo generando condiciones bioquímicas que coincidan con ese pensamiento.   

Entre los  rasgos principales de la consciencia se encuentran: 

Temporalidad. Sucede en el presente, o en un tiempo determinado ya que cualquier fenómeno cambia y tiene duración: “La conciencia ilumina la zona de potencialidades que rodean al acto, llenando el intervalo entre lo que se hace y lo que se puede hacer” (Bergson en Díaz, 2017) con esto diversifico mis opciones de respuesta ante alguna situación determinada. En la serie Gambito de Dama de la plataforma Netflix se ilustran los procesos de pensamiento consciente de la protagonista, al decidir sus movimientos durante las competencias de ajedrez en las que participa, observando una animación del tablero en el techo donde ensaya mentalmente sus posibles movimientos.  

Intencionalidad. El fenómeno de la conciencia sucede siempre entorno a algo y sus contenidos son representables como las sensaciones, pensamientos, imaginación y deseos personales.

Actividad. Estos contenidos y estados de conciencia son cambiantes, se activan, suceden y finalizan dinámicamente en un flujo constante y direccionado hacia nuestros objetivos ante las circunstancias del ciclo vital. Durante los estados de consciencia se analiza, codifica y transforma la información de los estímulos. 

Unidad. Para que la sucesión de contenidos mentales se considere parte del fenómeno de la conciencia es necesaria su unidad. Identificar los estados y contenidos elementales de este fenómeno se hace únicamente con el propósito  de estudiarla pero ninguno sucede separado de los otros. Vivimos en un paralelismo de experiencias internas y externas. (Sokolovski en Díaz, 2017)

Cualidad. Las características de la conciencia como su amplitud o nivel de profundidad, dependen de sinapsis neuronales en zonas cerebrales específicas correspondientes a cada cualidad. 

Subjetividad. Este aspecto de la conciencia es el que ha generado polémica con respecto a sus posibilidades de estudio científico pero el desarrollo de técnicas introspectivas e intersubjetivas en ciencias sociales y psicología permiten acceder a las manifestaciones de la subjetividad humana. 

Los relatos orales y escritos permiten analizar correlaciones cognitivas, generando datos cuantitativos y estadísticos que cumplen con los requisitos establecidos por el método científico vigente (Dennett, Pavio, Singer & Coligian en Díaz, 2017). Incluso existen programas como el programa estadístico informático SPSS que facilitan estos análisis. 

Se considera que la conciencia puede ser expresada a través de informes introspectivos en primera persona y estudiada bajo la perspectiva de terceras personas por el análisis de sus informes. Algunas corrientes de la psicología basan su método de atención clínica en los diagnósticos y evaluaciones que obtienen mediante estas técnicas. Independientemente de la capacidad lingüística o verbal la expresión de la consciencia incluye datos no verbales como los que podría emitir una persona incapacitada para el habla o algún organismo perteneciente a otra especie. (Díaz 2017)

Niveles de conciencia

Por su amplitud y profundidad, José Luis Días describe cuatro niveles de conciencia :

* Nivel de ensueño. Ocurre durante la siesta donde son comunes las ensoñaciones.

* Nivel de Vigilia habitual. Este es el estado de conciencia durante el que procesamos información de forma autorregulada. Las personas compartimos este nivel con otras especies animales encefalizadas.

Nivel de Autoconciencia. Se identifica por la capacidad de atención controlada, voluntaria o sostenida e introspección, es el nivel de consciencia al que llegamos cuando nos damos cuenta de que nos hemos dado cuenta de algo, o la capacidad para observar los propios contenidos de la mente. Si en algún momento has identificado y reconocido algún pensamiento tuyo como una superstición, exageración o creencia que podría estar muy distorsionada, probablemente comprendas de qué se trata este nivel. Para su estudio, algunos autores la subdividen en estadios como: auto observación, donde advierto mis procesos mentales;  auto comprensión, donde interpreto lo que me ocurre y  manifestación donde contemplo lo que soy.

Este nivel se presenta solo si se tiene la posibilidad de concentrar la atención voluntariamente en un grupo de estímulos en específico a diferencia de los momentos en que las experiencias aversivas nos obligan a atender estímulos amenazantes por serlo y no por que así se prefiera. También existen escalas e instrumentos de medición para su estudio.

* Nivel de Éxtasis. En 1960 se comenzó a utilizar la expresión “estados alterados de conciencia” para describir algunos efectos mentales producidos por algunos fármacos, o condiciones como el aislamiento sensorial, la fatiga, estrés extremo, hipnosis, situaciones como el parto, enfermedades y agonía o durante actividades como la contemplación. A estos estados se les ha considerado desde normales, saludables o terapéuticos cuando son reversibles y controlables, hasta patológicos y alterados cuando son incontrolables o irreversibles. Incluyen episodios de alerta exagerada, sensación de infinitud, despersonalización, comprensiones fundamentales y gozo intenso (Field, Grayson y James en Díaz, 2017).

En la publicación sobre el envejecimiento a través del ciclo vital que mencioné al inicio, hablaba sobre la expansión de la personalidad como uno de los objetivos esenciales del desarrollo humano. Con respecto a la conciencia y su nivel de éxtasis, Díaz refiere que pensadores contemporáneos consideran la posibilidad de expandir la conciencia progresivamente  hacia estadios amplificados; que en eso consiste el desarrollo de la personalidad y la línea del progreso evolutivo de la especie humana. 


Referencias

- Díaz, José Luis (2017) La conciencia viviente. México: Fondo de Cultura Económica.

- Dispenza, Joe (2007) Evolve your brain.Florida: HEALTH COMMUNICATIONS, INC. 



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