Corrientes teóricas en psicología - Psicoanálisis
Corriente teórica de la psicología que surgió en Viena con las investigaciones y la práctica clínica del médico neurólogo Sigmund Freud, para atender pacientes con enfermedades mentales. El conjunto de teorías derivadas de su práctica aportan a la psicología: un método introspectivo y de exploración del inconsciente; un método de análisis crítico aplicable a la historia y la cultura; una técnica terapéutica para atender necesidades mentales y formar psicoanalistas, y un movimiento que promueve su aceptación técnica y teórica. A la fecha sigue vigente como método de introspección y se imparte en diferentes institutos, academias y universidades.
El inicio del psicoanálisis se considera a partir de la publicación de “La interpretación de los sueños” en 1900, publicación en la que Freud asegura que el estudio y análisis de los sueños es una vía de acceso al inconsciente. Además de su formación médica, Sigmund Freud asiste a cursos de filosofía, donde se ve influenciado por las ideas de Arthur Schopenhauer y Goethe.
Durante su pasantía médica, colabora con el Dr. Josef Breuer en el tratamiento de Anna O., una paciente de 21 años diagnosticada con histeria a quien aplican un tratamiento hipnótico denominado “catártico” palabra que deriva del griego y significa “purificación”. Este tratamiento catártico consistía en inducir a la paciente a recuperar recuerdos traumáticos de su pasado, olvidados o reprimidos, recuerdos que según ellos eran la base de sus síntomas neuróticos. El recordar los traumas mediante la hipnosis permitía la descarga de los afectos que habían sido contenidos hasta entonces, provocando el alivio del síntoma.
Freud explicaba esta represión como un mecanismo de defensa de la consciencia ante estímulos y contenidos que podrían provocar su división. Además observó el desarrollo de un fuerte lazo afectivo (rapport) entre la paciente y el Dr. Breuer, lazo que se establecía en todos los casos atendidos a través del método catártico y que años más tarde Freud describiría como el fenómeno de “transferencia”, imprescindible para el tratamiento psicoanalítico. Freud abandona el uso de la hipnosis y surge el psicoanálisis.
El método terapeútico psicoanalítico se basa en la asociación libre, actividad que consiste en hablar sobre lo primero que aparece en nuestra mente. Ese relato, que seguramente incluirá sueños, deseos, esperanzas, recuerdos y fantasías, será escuchado por la persona especializada en la práctica psicoanalítica quien podría intervenir para señalar o replantear algunos fragmentos del discurso del paciente facilitando los insights.
Para el psicoanálisis la vida mental o nuestro psiquismo son cosas que reconocemos en su órgano somático: el encéfalo y en nuestras acciones conscientes. A partir de lo anterior surgen las hipótesis con respecto a la localización y estructuración de la psique o mente que se describen en adelante y que se obtuvieron del estudio del desarrollo individual humano.
El psicoanálisis tiene como objeto de estudio principal al inconsciente, concepto clave para Freud quien niega que psíquico y consciente sean sinónimos. Este planteamiento desplaza el eje del sujeto de la consciencia hacia el inconsciente. Para Freud, no hay individuo (ser unitario y armónico) sino un sujeto dividido por el efecto del inconsciente.
Primera hipótesis o punto de vista de la teoría Freudiana
Relación entre consciente e inconsciente. Dos momentos o tópicas (del griego topos: lugar) en la teoría de Freud:
Primera tópica
Se desarrolla en “La interpretación de los sueños”. Ubica las relaciones de la vida psíquica entre los elementos conscientes e inconscientes, que son sistemas ideales del aparato psíquico; ninguno tiene una ubicación física en el cerebro u órgano alguno.
Sistema inconsciente: Se forma por los contenidos reprimidos. Se rige por lo que Freud llamó las leyes del proceso primario: “principio de placer”, donde la energía fluye libremente pasando de una representación, o formación del inconsciente (sueños, chistes, lapsus y actos fallidos), a otra, permitiendo que las más antiguas, fijadas a las experiencias de satisfacción que constituyen el deseo, se recarguen. Freud explica que, debido a lo anterior, las formaciones del inconsciente pueden presentar características alucinatorias como los sueños.
Principio de placer. Rige el funcionamiento del aparato psíquico. La actividad psíquica tiene como propósito evitar el displacer y procurar el placer. El displacer está relacionado con el aumento de la excitación o energía psíquica; el placer con su disminución. Este principio mantiene la energía en los niveles más bajos posibles buscando las formas de satisfacer las pulsiones. Esta función de la energía hace del principio de placer un principio económico.
Sistema preconsciente - consciente: es el sistema donde se ubican los contenidos latentes que podrían pasar a la consciencia por un esfuerzo de atención. Se rige por las leyes del proceso secundario: “principio de realidad”. En este proceso la energía circula de manera controlada, las representaciones se presentan de forma más estable y la satisfacción se aplaza buscando entre los diferentes caminos para lograr la experiencia de satisfacción. El principio de realidad se enlaza al principio de placer y lo modifica, en este principio la exigencia de satisfacción no es inmediata, se busca con la posibilidad de aplazar el resultado considerando las condiciones impuestas por el mundo exterior.y su funcionamiento implica una modificación de las condiciones del mundo exterior en el que se busca y encuentra la satisfacción de las pulsiones.
Aquí la percepción se considera un sistema situado en la parte más externa de este aparato psíquico y se encarga de recibir los estímulos externos y los estímulos internos o pulsiones mediando entre el interior y el exterior del aparato psíquico. Por otro lado, la memoria fija definitivamente los sucesos en los dos sistemas (inconsciente y preconsciente - consciente) a través de huellas mnémicas.
Para Freud la función del sueño es cumplir el deseo inconsciente. Durante la actividad del sueño se combinan formaciones del inconsciente muy antiguas o infantiles con contenidos recientes del día anterior, los restos diurnos. En los sueños se identifican dos tipos de contenido: el latente y el manifiesto. Los relatos que narramos sobre nuestros sueños son el contenido manifiesto y el contenido latente incluye los deseos inconscientes mezclados con los restos diurnos.
Mecanismos implicados durante el sueño o trabajo del sueño
Miramiento por la figurabilidad. Durante la formación del sueño todos sus contenidos son transformados en elementos representables mediante imágenes.
Condensación. El contenido manifiesto de un sueño contiene una gran cantidad de contenidos latentes, diversos elementos latentes pueden concentrarse en un solo contenido manifiesto. Como soñar a una persona conocida con características de otras que tal vez no reconocemos.
Desplazamiento. Elementos que por sus características podrían parecer muy importantes en realidad no lo son y otros que pudieran parecer insignificantes podrían representar contenidos relevantes del inconsciente.
Segunda tópica
Se encuentra en el texto “El yo y el ello” donde Freud desarrolla el concepto del ello identificando sus relaciones con el yo y el superyó:
El ello: Es la formación psíquica más antigua, sus contenidos incluyen todo lo heredado e innato, lo constitucionalmente establecido; los instintos originados en los órganos corporales y lo reprimido. Para Freud es el polo pulsional de la personalidad; es el reservorio de la energía psíquica definida como líbido. Esta formación expresa el instinto de supervivencia del organismo a través del que satisface sus necesidades básicas y se protege del peligro por medio de la angustia que provoca en el “yo“.
Teoría de los instintos. Los instintos se reconocen como las fuerzas de la tensión producida por las necesidades del “ello”, representan a las exigencias corporales ante la vida psíquica para la conservación vital. En la teoría psicoanalítica de Freud se reconocen dos instintos básicos, el Eros y el Thanatos o instinto de destrucción. Pueden culminar por desplazamiento o sustituirse uno al otro por transmisión de la libido o energía.
El yo: Surge de una transformación en el ello donde todo eran receptores de estímulos y dispositivos de protección ante la estimulación excesiva. Esta formación psíquica media entre las pulsiones del ello, las exigencias del exterior y las restricciones morales del superyó. Regula la motricidad, asegura la autonomía del organismo y su autoconservación, procesa los estímulos y es responsable de atención sostenida y la memoria, evade los estímulos demasiado intensos y enfrenta mediante la adaptación los moderados aprendiendo a modificar el exterior para adaptarlo a su comodidad o conveniencia. Aplaza la satisfacción exigida por el “ello” o suprime las pulsiones hasta encontrar las circunstancias y oportunidades más favorables para satisfacerlo. Las pulsiones en aumento le provocan displacer y su disminución placer. El yo persigue los estados placenteros respondiendo con angustia a lo displacentero, interno y externo, que identifica como amenaza. Durante el sueño sus funciones modifican su organización. El yo es determinado por las vivencias personales del organismo, es actual y accidental.
El superyó: Esta formación resulta del yo en convivencia con las figuras parentales, educadores y personalidades idealizadas por la sociedad. Durante el desarrollo infantil, es el producto de las tradiciones conservadas y transmitidas por la familia como demanda del medio social. Igual que el “ello” representan las influencias del pasado. Censura la personalidad a través de la conciencia moral, la auto reflexión o auto observación y la formación de ideales con los que se compara el “yo”. El yo debe tratar de satisfacer al mismo tiempo sus propias necesidades, la exigencias del superyó y del medio social. Su principal función es restringir la satisfacción.
Censura psíquica
Los contenidos inconscientes del “ello” causan angustia al “yo” y lo ponen en riesgo de desestructura. Una de las principales funciones del yo durante los estados de vigilia consiste en impedir que los contenidos inconscientes, causantes de displacer, accedan a la consciencia. Durante el sueño esta función se relaja, liberando parcialmente de su censura a los contenidos inconscientes. La función del sueño consiste en modificar los contenidos crudos del inconsciente para impedir que destruyan la estructura del yo.
Este modelo del aparato psíquico se considera aplicable a animales encefalizados con capacidad para funciones superiores como el lenguaje. Se asume que existe formación del superyó en cualquier organismo que haya tenido un periodo prolongado de dependencia infantil. Es posible también aceptar la existencia de un ello y un yo en otros organismos.
Puntos de vista dinámico y económico de Freud relacionados con las dos tópicas
Punto de vista dinámico. En los procesos neuróticos, el conflicto ocupa una posición central, ya que el funcionamiento del aparato psíquico implica un conflicto necesario entre las tres instancias (ello, yo y superyó) y los dos sistemas (inconsciente y preconsciente - consciente).
Punto de vista económico. La libido es una forma de energía que surge de la actividad pulsional variando cuantitativamente, aumentando o disminuyendo.
Conceptos clave:
Represión. Mecanismo de defensa de la mente a través del que los contenidos inaceptables para la conciencia ética de una persona son enviados al inconsciente. Es esencial en la estructuración psicológica de los seres humanos.Su propósito principal es evitar el displacer de la consciencia ante los deseos y afectos del inconsciente.
La represión se considera bien lograda cuando la conciencia se libra de los contenidos inaceptables, situación que rara vez sucede ya que muchas veces la represión falla y los contenidos alcanzan la conciencia. Cuando la represión falla, esos contenidos inaceptables sufren una deformación, dando lugar a formaciones sustitutivas o formaciones del inconsciente (sueños, chistes, lapsus, actos fallidos) que retornan a la consciencia donde fueron reprimidas (retorno del inconsciente).
Estas formaciones sustitutivas permiten la satisfacción temporal de los dos sistemas en conflicto (inconsciente y preconsciente - consciente).
Pulsión. Fuente de excitación que surge de lo corporal y se representa en el psiquismo demandando un esfuerzo o trabajo. Cualquier parte del cuerpo puede estimular el aparato psíquico a través de la pulsión. La meta de las pulsiones es la satisfacción que se alcanza cuando se cancela el estado de estimulación en la fuente de la pulsión. Los elementos de la pulsión son: la fuente, el esfuerzo, la meta y el objeto. Las pulsiones pueden tener diferentes destinos, uno de ellos es la represión.
Pulsiones de vida Eros:
Tienden a la conservación y mantenimiento de la vida, su forma de energía se define como libido. Una característica importante de esta libido para la existencia es su movilidad o la facilidad con que pasa de un objeto a otros, aunque también puede fijarse en algunos objetos la vida entera.
Sus fuentes de origen también se encuentran en los órganos corporales, como puede observarse durante la “excitación” sexual; las regiones que presentan mayor sensibilidad se reconocen como “zonas erógenas” aunque en realidad el cuerpo entero sea una zona erógena.
pulsiones sexuales. De ellas deriva el concepto de libido, la forma de energía mencionada en el punto de vista económico.
pulsiones del yo. Son pulsiones de autoconservación vital del sujeto.
Zona erógena. Cualquier parte del cuerpo capaz de generar una pulsión. Para Freud la sexualidad no es sinónimo de genitalidad. Existen zonas corporales donde la capacidad para generar pulsiones es mayor. Durante el desarrollo psicosexual la intensidad con que actúan esas zonas depende del avance entre estadíos o fases y durante su predominio existen actividades específicas que provocan mayor placer:
Fase oral. Durante esta fase el placer depende principalmente de la excitación de la boca y se relaciona principalmente con la alimentación.
Fase anal. La energía libidinal se organiza en torno a la zona anal se relaciona con las actividades de excreción y retención fecal.
Fase fálica. Las pulsiones se concentran en torno a los genitales. Freud explica que durante esta fase niñas y niños tienden a reconocer solo el órgano genital masculino y expresa la oposición sexual como fálico-castrado. La fase coincide con la culminación del complejo de Edipo.
Fase genital. Las pulsiones se organizan en torno a la zona genital, incluye un periodo de latencia (fase fálica u organización genital infantil) y la organización genital que se desarrolla en la pubertad.
La perspectiva Freudiana devela la existencia de la sexualidad infantil separándose de las ideas tradicionales donde se consideraba ausente en la niñez. Perspectiva que provocó principalmente el rechazo hacia su teoría.
Complejo de Edipo. Es un conjunto de deseos amorosos y hostiles que experimentan los niños de entre tres y cinco años hacia sus padres.
Complejo positivo. Hostilidad hacia la figura parental del mismo sexo y deseo hacia la de sexo opuesto.
Complejo negativo. Situación invertida, hostilidad hacia la figura parental del sexo opuesto y deseo hacia la del mismo sexo.
Pulsiones de muerte:
Contrarias a las pulsiones de vida tienden a la disolución vital destruyendo los vínculos, las conexiones y las cosas. Su propósito es reducir lo vivo al estado inorgánico. Se relacionan con las pulsiones de vida en cuanto a que son reguladas por ellas y también son necesarias para sostener la existencia individual. La liberación total de las pulsiones de muerte supone el fin de la vida.
Estas pulsiones son prácticamente imperceptibles mientras actúan en el interior del organismo, se manifiestan únicamente cuando son dirigidas al exterior como instinto destructivo; esta liberación puede ser esencial para la conservación del organismo y se realiza con participación del sistema muscular.
Cuando en el "superyó" se forman grandes cargas de este instinto se fijan en el interior del “yo”, actuando de manera autodestructiva, convirtiéndose en un riesgo para la salud humana. La teoría explica que una parte de la autodestrucción puede permanecer en el interior hasta extinguir la vida del organismo.
Compulsión de repetición
Es una de las características más importantes de las pulsiones en general. Implica la tendencia a retornar a estados anteriores. En el caso de la pulsión tanática el límite extremo sería el retorno de la vida a un estado inanimado.
En las funciones biológicas los dos instintos se interrelacionan en una analogía con las fuerzas de atracción y repulsión que rigen la materia.
Hasta aquí presento una síntesis introductoria a la teoría psicoanalítica, de ella derivaron otros modelos de atención terapéutica como los psicodinámicos que utilizan estas teorías para orientar sus tratamientos y construir instrumentos de diagnóstico e interpretación como las pruebas proyectivas. Algunas instituciones especializadas en la formación psicoanalítica publican información en distintos medios de la red que seguramente podrás consultar si quieres profundizar en alguno de los temas.
La información que aquí comparto la obtuve de mis notas académicas, la bibliografía incluye los títulos de las dos obras que menciono en la redacción del Blog. Cualquier aportación es bien recibida en la sección de comentarios.
Bibliografía sugerida:
Sigmund, Freud. (1971). Los sueños. Salvat Editores: España.
Sigmund Freud (1923) El ello y el yo.
Imágenes:
Sigmund Freud. De Max Halberstadt - [ Christie 's],
Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=64082854
Anna O. De Unidentified photographer - Albrecht Hirschmüller: Physiologie und Psychoanalyse im Leben und Werk Josef Breuers. Jahrbuch der Psychoanalyse, Beiheft Nr. 4. Verlag Hans Huber, Bern 1978. ISBN 3456806094., Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=2547702

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