Aprendizaje
En la publicación sobre el ensayo “Psicobiología de la conducta”, el aprendizaje se explica como un mecanismo que está codificado en los genes; que depende de cambios físico-químicos en las estructuras de soporte en la memoria, durante los que se activan y desactivan neuronas interconectadas. También se describen algunas formas de aprendizaje como el aprendizaje social, que se observa en la capacidad de algunos organismos para imitar a otros, y el instruccional, que evolucionó a partir del aprendizaje social y necesita la intervención del lenguaje para transmitir información en forma de indicaciones o explicaciones ordenadas sobre las actividades por aprender.
( Mapa mental sobre el ensayo Psicobiología de la conducta disponible en:
https://apsicopsic.blogspot.com/2020/10/sobre-el-ensayo-psicobiologia-de-la.html)
Por su nivel de complejidad, el aprendizaje puede analizarse en categorías que implican procesos básicos como la habituación, donde un organismo aprende a detener una actividad o disminuir la intensidad de su respuesta ante la repetición constante de un estímulo, hasta procesos complejos, como la capacidad de representación simbólica a través de los lenguajes. (Aguado Aguilar, 2001)
En el artículo “Aprendizaje y memoria” (2001), el Dr. Luis Aguado Aguilar identifica tres dimensiones interdependientes a través de las que puede estudiarse este proceso de forma general:
Conductual. Donde se consideran las relaciones entre los estímulos ambientales y los cambios de conducta.
Cognitiva. Donde se infieren las características del procesamiento de información y sus representaciones a través de expresiones conductuales.
Neuronal. Donde se estudian los procesos bioquímicos que permiten el desarrollo de los procesos mentales. En esta dimensión se observa la forma física en que se concretan las representaciones mentales en el cerebro.
La neuroplasticidad o capacidad de las neuronas para modificar sus propiedades funcionales en respuesta a los estímulos ambientales, fundamenta la capacidad para aprender: “Mientras mayor sea la plasticidad en el sistema nervioso, mayor será la posibilidad de aprendizaje” (Morgado, 2005 en Benavidez & Flores, 2019). Por otro lado, se ha demostrado que algunas lesiones en distintas zonas cerebrales producen efectos sobre los procesos mentales. (Aguado Aguilar, 2001)
El aprendizaje sucede en relación con nuestros intereses, objetivos y necesidades, conscientes e inconscientes. Los estados emocionales intervienen directamente en los procesos cognitivos, por lo que métodos y estrategias de enseñanza y aprendizaje, basados en pérdidas, castigos y violencia intencionada como la verbal o psicológica, pueden inhibirlo. Las amenazas, el desinterés y la falta de atención también pueden afectar su desarrollo. (Benavides & Flores, 2019)
La motivación y la emoción dirigen el sistema de atención. Las redes cerebrales se modifican de mejor manera cuando el clima es relajado pero desafiante. Verónica Benavides & Ramón Flores en su investigación sobre “La importancia de las emociones para la neurodidáctica” (2019), aseguran que trabajar en el desarrollo de la inteligencia emocional, con el objetivo de que quien estudia comprenda y trate con sus emociones, es fundamental para generar un aprendizaje duradero.
Uno de los procesos fundamentales para que este fenómeno suceda es la atención ejecutiva que tiene un periodo de duración de 20 min. aproximadamente, tiempo que debe ser aprovechado cuando se quiere aprender una nueva actividad ya que este tipo de atención permite acceder a las redes de memoria pasando de un concepto a otro en periodos temporales breves. (Benavidez & Flores, 2019, 34)
Procesos generales de aprendizaje
Son formas elementales de aprendizaje a través de las que algunas especies logran adaptar su conducta a los ambientes (Aguado Aguilar, 2001).
Aprendizaje asociativo. Sucede cuando el cambio conductual se genera gracias a la experiencia repetida de dos eventos interrelacionados. Ej. Condicionamiento clásico Pavloviano donde se asocian algunos estímulos a otros para provocar una respuesta deseada que se repita cada vez que aparece alguno de los estímulos.
Aprendizaje no asociativo. Sucede cuando se repite un solo evento o estímulo en el tiempo y las conductas de respuesta se modifican con su repetición, intensificando o disminuyendo. Como la habituación mencionada al principio, donde un organismo regula la intensidad de su respuesta ante un estímulo que se repite constantemente.
Este tipo de aprendizajes son aprovechados en actividades humanas como el entrenamiento de animales y la atención terapéutica de necesidades psicológicas que mencioné en el video sobre el miedo.
Adquisición de habilidades
Durante el aprendizaje se adquieren y modifican habilidades que por sus cualidades pueden clasificarse en:
Habilidades Motoras. Los aprendizajes relacionados con actividades motoras suceden gracias a repeticiones físicas y mentales de la secuencia de movimientos que debemos realizar. Estas habilidades van desde aprender a presionar un botón o amarrarse las agujetas, hasta tocar el piano o remar en kayak.
Habilidades Perceptivas. Se incluyen dentro de la dimensión cognitiva y se observan a través de la conducta. Nos permiten distinguir diferencias entre estímulos muy parecidos como los diferentes matices de color, las tonalidades en una escala musical, los aromas o los sabores.
Habilidades Cognitivas. Son habilidades mentales que nos permiten realizar procedimientos u operaciones sin apoyos materiales ni esfuerzo aparente, como reflexionar, interpretar lenguajes o realizar operaciones matemáticas para las que existen procedimientos y reglas que permiten realizarlas.
Durante el aprendizaje de los lenguajes, se ha observado que sin adquirir reglas en un sentido estricto, se pueden integrar conocimientos específicos que se acumulan progresivamente atendiendo las necesidades específicas de un entorno; esto también sucede con algunas conductas y el pensamiento.
Habilidades Emocionales. Las respuestas emocionales pueden ser aprendidas; el aprendizaje emocional incluye procesos asociativos y no asociativos. Nuestras emociones tienen efectos sobre la conducta y el entorno; en consecuencia, sobre nuestra capacidad para aprender. (Benavidez & Flores, 2019)
Adquisición de información
Como lo mencioné al principio, las modificaciones de las redes cerebrales que permiten el aprendizaje, se realizan de forma organizada, gracias a los procesos neurocognitivos de percepción, atención y memoria.
El almacenamiento continuo de información nos permite comprender la realidad e interactuar con ella. Como se describen en la publicación anterior, los sistemas de memoria almacenan información temporalmente y de forma organizada: la memoria semántica almacena información del entorno como los contenidos generales del conocimiento, y la memoria episódica guarda los contenidos de las experiencias individuales; mientras que las formas de memoria a corto plazo y a largo plazo permiten disponer de información almacenada durante distintos intervalos de tiempo para completar y modificar los conocimientos necesarios durante las actividades de los organismos.
Las emociones también influyen la forma en que se recuerda, las emociones más intensas generan memorias más fuertes y duraderas. Verónica Benavidez & Ramón Flores, (2019) deducen que aprender, puede ser el resultado de emocionarse continuamente de manera positiva.
Aguado Aguilar, L. (2001). Aprendizaje y memoria. Revista de Neurología, 32(4), 373-381.
Benavidez, V., & Flores, R. (2019). La importancia de las emociones para la neurodidáctica. WIMBLU Revista de estudios de psicología UCR, 14(1), 25-53. https://revistas.ucr.ac.cr/index.php/wimblu/article/view/35935/36685


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