Prejuicios y estereotipos

 

En publicaciones anteriores mencioné cómo algunos prejuicios y estereotipos socioculturales pueden afectar el desarrollo humano al imponer perspectivas que se convierten en obstáculos si influyen en el comportamiento y actitud de las personas.

Una definición básica de estos conceptos considera a los prejuicios como las opiniones que se tienen sobre algo o alguien antes de conocerle en realidad y los estereotipos como ideas generalizadas que categorizan objetos o personas, anulando sus características individuales.

Ambos surgen y se mantienen respondiendo a las necesidades de preservar normas de convivencia; cumplen funciones importantes al facilitar la comprensión del mundo, simplificando y ordenando sus contenidos sociales, de esta manera evitamos el esfuerzo de enfrentarnos a un medio social desconocido y novedoso, ahorrando esfuerzos en la búsqueda de datos que nos permitan adaptarnos.  Con respecto a la socialización del individuo, pueden facilitar procesos como la identificación social y sentido de pertenencia. Se manifiestan a través de pensamientos (cognición), afectos (emoción) y conductas. (González, Blanca 1999)

Algunas ciencias como las de la conducta, salud, ciencias políticas, sociales y humanidades han dado importancia al estudio de estos conceptos como fenómenos del comportamiento humano que intervienen directamente en nuestro bienestar, vulnerando los derechos humanos de Igualdad y no discriminación.

Casi todas las teorías donde se incluyen estos conceptos coinciden en su definición, como fenómenos sociales donde se presentan actitudes negativas hacia miembros de otros grupos durante situaciones específicas, por ejemplo, cuando las emociones en un grupo hacia otro son miedo, odio y asco, pueden presentarse conductas como agresión, huida o evitación dando lugar a la segregación social. Sobre situaciones específicas, los prejuicios pueden variar dependiendo de las circunstancias, por ejemplo, una persona puede expresar verbalmente su odio contra algún grupo determinado en un sitio y disimularlo en otro.  

Entre los procesos cognitivos implicados en la formación de prejuicios se encuentran:

  • Categorización. Agrupar en categorías los estímulos externos asignando etiquetas es de utilidad durante algunas actividades humanas como la investigación, pero puede ser perjudicial en la convivencia cotidiana.
  • Correlaciones ilusorias. Resultan de sobreestimar la relación entre dos variables o clases de acontecimientos por ejemplo cuando se magnifican los comportamientos perjudiciales de personas que pertenecen a grupos minoritarios.
  • Ilusión de homogeneidad del exogrupo. Es una tendencia a percibir a dos grupos de personas más parecidos entre sí de lo que son. Caracteriza tanto a prejuicios como a estereotipos y se puede observar en frases como: todas las personas que – incluya alguna característica – son iguales. (Molero, Fernando 2007)

Con respecto al comportamiento grupal en Molero, Fernando (2007) se menciona el concepto “profecía que se cumple a sí misma” descrito por Merton (1984), como un fenómeno donde alguna creencia social conduce a su propio cumplimiento, parecida al “efecto Pigmalión” que demuestra que las expectativas de los profesores influyen en el rendimiento de sus alumnos. También menciona teorías como “identidad social” y “categorización del yo” para explicar una parte del comportamiento de las personas en los grupos.

Categorizarse a sí mismo como parte de un grupo puede tener efectos como una percepción exagerada de la pertenencia, exageración de las diferencias con el grupo externo, favoritismo hacia miembros que se reconocen como parte del grupo y despersonalización. Este último es un proceso donde las personas dejan de ser consideradas como individuos (por ellas mismas, por otros miembros del grupo y exogrupos) volviéndose intercambiables. Estos efectos pueden incrementarse durante algún conflicto intergrupal con consecuencias graves.

Hasta aquí he mencionado aspectos benéficos y perjudiciales tanto de los prejuicios como de los estereotipos, además de algunas características y situaciones implicadas en ellos, pero la literatura que existe ofrece panoramas suficientemente amplios para satisfacer la curiosidad de cualquier persona interesada en el tema. Todas las personas compartimos prejuicios y estereotipos manifiestos o no, podemos estar implicados de un lado y de otro en cualquier momento de nuestras vidas pero siempre somos responsables de detectarlos y hacernos cargo de sus efectos.



REFERENCIAS

González G. Sevilla, Blanca (1999) Los estereotipos como factor de socialización en el género. España: Grupo comunicar. Consultado en septiembre 2020 en https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=15801212

Molero Alonso, Fernando (2007) El estudio del prejuicio en la psicología social: definición y causas en Morales, J.F; Moya M.C.; Gaviria E.& Cuadrado I. (2007) Psicología social pp. 591 – 640 Madrid: McGraw – Hill

  



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